Columna

AMLO no descubrió el hilo negro; la lucha política viene desde mucho antes

La narrativa del autoritarismo morenista insiste en agigantar a un líder único y carismático. El que lo hizo todo de la nada. Antes de él, la oscuridad; después, la revelación luminosa. Ese hombre providencial sería Andrés Manuel López Obrador, al que todavía le quema incienso su discípula Claudia Sheinbaum.

Se trata de una versión absolutamente falsa, o mejor dicho que reconoce méritos individuales, pero eleva al rango de “creadores de la historia” a los que ascendieron al poder, en ocasiones para traicionarlo. 

En esporádicas columnas reproduciré cronologías acerca de los muchos esfuerzos que se han hecho en el país en favor del sistema democrático y en abierta lucha con sus antagonistas. Iniciaré con un breve relato sobre los esfuerzos realizados a lo largo de varias décadas del Partido Comunista Mexicano (PCM), que con el tiempo pasó a ser el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), que después desembocó en el Partido Mexicano Socialista (PMS), y este, a su vez, ofrendó su registro para competir electoralmente como PRD.

Al hacer esta reseña me basaré en documentos donde se registran tiempos, pronunciamientos, propuestas, que luego se pasaron a la realidad social y se tradujeron en esfuerzos políticos, muchos de ellos alcanzados por la represión gubernamental, tanto homicidios, como desaparecidos y largas condenas en múltiples prisiones. Huelga decir que al exponer esto no expreso necesariamente las coincidencias con ese partido, simplemente pretendo ir referenciando hechos para demostrar que Roma no se hizo en un día, como se propala bajo el liderazgo del caudillo del sureste.

Lo que leerán a continuación es un repaso que la dirección del PCM hizo a fines de las década de los 70 del siglo pasado, como sustento para solicitar su registro como partido político y poder así participar en los procesos electorales, luego de la reforma política que se promovió en el sexenio de 1974-1980, bajo la conducción de Jesús Reyes Heroles en su triple calidad de representante del poder político del PRI, secretario de Gobernación y, por ello, presidente de la entonces Comisión Federal Electoral, justo cuando las elecciones estaban asignadas a una tarea más del gobierno para asegurarse su dominio y hegemonía. Era una tendencia que ahora se pretende reproducir.

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Cuando el gobierno presentaba su reforma electoral en 1977, el PCM cumplía 58 años, la organización política más antigua de México, fundada el 24 de noviembre de 1919. Su primer secretario general fue el ingeniero José Allen, oriundo de Chihuahua. Por él desfilaron organizadores de los movimientos obreros y campesinos que influyeron en las transformaciones sociales del país, con aportes a la ciencia, la política, el sindicalismo y la cultura.

Aunque antes de consolidarse como PCM ya se contaba con órganos de propaganda, el 15 de marzo de 1924 se creó el periódico El Machete, de la mano de artistas como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, que terminó por convertirse en el órgano central del partido. 

En sus primeros años el PCM intervino con sus propios representantes en órganos legislativos. Luis G. Monzón, por ejemplo, participó en debates del Senado en 1924, y luego, entre 1928 y 1929, el dirigente comunista Hernán Laborde hizo lo propio en las discusiones de la Cámara de Diputados, que fue desaforado por denunciar en tribuna la política agresiva y expansionista de Estados Unidos, especialmente en Nicaragua. Diez días después de este desafuero, en junio de 1929, la policía clausuró las oficinas del Comité Central del PCM y la imprenta donde se producía El Machete.

A pesar de la persecución, el PCM acordó desde entonces participar en las elecciones, tras acuerdos que tuvo para constituir el llamado Bloque Obrero y Campesino (BOC), postulando al general Pedro Rodríguez Triana como candidato a la Presidencia de la república. La asamblea que se realizó al respecto nombró como dirigentes a Siqueiros y al líder ferrocarrilero Valentín Campa Salazar. El conjunto de estas organizaciones participarían activamente después en la fundación de la CTM.

Con saldo rojo para los comunistas, el PCM llamó a obreros y campesinos a tomar las armas para combatir el levantamiento de los generales Escobar, Manzo, Aguirre, Caraveo y otros. 

El periodo de ilegalidad del Partido Comunista se prolongó desde 1929 hasta 1935. Aún así, el BOC realizó campaña electoral en favor de Hernán Laborde, su nuevo candidato a la Presidencia del país.

Una de las demandas más sentidas e importantes del PCM en este periodo fue el de pretender el establecimiento del seguro social para los trabajadores, petición documentada que se entregó en la Cámara de Diputados con el respaldo de 25 mil firmas de trabajadores.

La llegada a la Presidencia de México del general Lázaro Cárdenas en 1934 supuso para el PCM un nuevo impulso para el movimiento huelguístico. Según sus propias cifras, el número de huelgas pasó de 202 en 1934 a 642 apenas en los meses siguientes de 1935.

En 1936, al amparo del cardenismo, pero también como resultado de las reiteradas persecuciones obreras del anterior presidente, Plutarco Elías Calles, el PCM junto con otras organizaciones dieron luz a la creación de la CTM en febrero de 1936.

El PCM cuenta en su historial haber participado en la nacionalización de los ferrocarriles y de la industria petrolera, que estaba en manos de empresas extranjeras.

Otro hecho relevante es que el periódico El Machete reivindicó su papel como órgano central del PCM, iniciando su publicación diaria a partir de mayo de 1938. 

Se dice que ya para 1940 el fascismo había recrudecido sus hostilidades contra el PCM y sus oficinas en la Ciudad de México fueron asaltadas, a mano armada, en septiembre de ese mismo año. El Partido Comunista apoyaba entonces a los luchadores antifascistas de España y participaba en grandes manifestaciones de solidaridad con la República española durante todo el curso de la guerra civil. 

Ya para 1945, el PCM obtenía su registro electoral, mediante un decreto del presidente Manuel Ávila Camacho, que posibilitaba su participación en las elecciones federales del año siguiente.

Entre 1956 y 1959 luchó contra los líderes “venales” dentro de los gremios sindicales y participó activamente en el hoy conocido SNTE y el sindicato de ferrocarrileros.

En marzo de 1960, el PCM celebró su XIII Congreso Nacional, en el que puntualizó entre sus objetivos “encauzar a la nación por el camino democrático e independiente como la tarea principal de los comunistas”, y “la integración de un poderoso movimiento de frente democrático de liberación nacional”.

Ese año, junto con Filomeno Mata hijo, el pintor David Alfaro Siqueiros fue apresado y acusado formalmente bajo cargos, entre otros, de “disolución social”. 

En 1963 el PCM se alió con otras fuerzas para formar el Frente Electoral del Pueblo (FEP) cuyo registro fue negado a pesar de haber cubierto los requisitos que la ley señalaba. A través de esa organización el Partido participó sin registro, en 1964, en las elecciones de presidente, diputados y senadores. 

El candidato del FEP a la Presidencia de la república fue Ramón Danzós Palomino, dirigente del PCM. Durante la campaña electoral en favor de su candidatura, este partido y las otras fuerzas que integraban el FEP realizaron una gira por todos los estados de la república en la que lograron movilizar amplios sectores obreros. A pesar de que los votos a favor del FEP no fueron contabilizados, fue evidente la significativa votación que obtuvo.

En las elecciones federales para renovar el Congreso de la Unión en 1967, el PCM llamó a votar inscribiendo en la boleta electoral las siglas “RED”, que significaban Reforma Electoral Democrática, como reacción para modificar un sistema electoral que consideraba “caduco” y que “prolongaba la marginación política de los sectores populares”.

El 26 de julio de 1968, tras su vinculación al movimiento estudiantil y a la lucha por la democratización del país, nuevamente las oficinas de su Comité Central y el taller de su periódico fueron ocupados por la policía y numerosos miembros del partido fueron encarcelados. 

Y fue hasta 1968 cuando el PCM discutía hacia el interior su carácter nacionalista e internacionalista, luego de la desaparición de la Internacional Comunista, ocurrida desde mayo de 1943:

“La necesidad de la autonomía y la independencia de los partidos comunistas no es una exigencia del nacionalismo y una concesión de las tendencias aislacionistas. Lo que sucede es que sólo ejerciendo su autonomía y su independencia pueden los partidos comunistas elaborar y aplicar de manera creadora la teoría del marxismo-leninismo a las condiciones específicas de su país, tomar en cuenta las peculiaridades de la correlación de fuerzas, la sicología de las masas y las tradiciones revolucionarias propias. Y esto es únicamente, y no la simple repetición de consignas generales, lo que puede garantizar que el Partido Comunista se convierta en la verdadera vanguardia en la lucha por las transformaciones revolucionarias del país”.

Y se agrega: “Si el Partido no consigue aplicar el marxismo a la situación concreta del país, ningún título será suficiente para colocarlo a la cabeza de la lucha y los años lo verán vegetar como una pequeña secta repetidora de consignas abstractas (…). Nuestras responsabilidades han crecido mucho después de la disolución de la Internacional Comunista. Y no tenemos necesidad de volver al pasado, a revivir formas que ya cumplieron su papel”.

Al año siguiente, en octubre de 1969, el PCM hizo un llamado a la abstención de los comicios que se celebrarían en 1970. En su llamamiento se puede leer:

“Los comunistas no somos enemigos de la participación de los trabajadores en la lucha electoral. Sabemos que el movimiento revolucionario de la clase obrera debe utilizar todas las formas de lucha contra la burguesía y los terratenientes. Pero las elecciones de 1970 se inician en un clima represivo y antidemocrático en el que las masas carecen de la más mínima posibilidad de ejercer sus derechos y de hacer valer su oposición al régimen”.

Luego, a medidos de los 70, en las resoluciones del XVI Congreso Nacional se asienta que “el periodo entre el XV y el XVI Congreso hicieron su aparición en nuestro país diversas formas de lucha guerrillera, tanto rurales como urbanas”. La intención del PCM de realizar su actividad en el plano de la lucha política, “de ninguna manera fue correspondida”. El PCM, se dice, registró entre 1970 y 1976, “bajas sensibles en sus filas, productos de la represión selectiva”. Así, fueron asesinados Enrique Cabrera, Joel Arriaga, Efraín Calderón Lara e Hilario Moreno.

En su XVII Congreso Nacional, en 1975, el PCM decidió la participación de los comunistas en las elecciones del año siguiente y decidió postular como candidato a la Presidencia de la república a Valentín Campa Salazar.

Con la presentación de la reforma política de 1977, planteada como Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales, el PCM asumió una postura crítica por las limitaciones que el propio gobierno trataba de imponer en ese documento.

El 5 de mayo de 1989 el PMS, último heredero del PCM, ofrendó su registro electoral con la idea de que se consolidara una transición a la democracia. El beneficiario fue un PRD que empezó a crecer ganando significativas representaciones en el Congreso de la Unión y en congresos locales. Las elecciones de 1997 lo colocaron como una fuerza fundamental cuando el PRI perdía, por primera vez, la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. 

Se fueron ganando espacios de poder muy importantes, como la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal ese mismo año con Cuauhtémoc Cárdenas; después Andrés Manuel López Obrador se convirtió en sexenal Jefe de Gobierno cuando ya la Ciudad de México estabaconvertida en en entidad federativa. Enseguida, López Obrador fue postulado para presidente de la república en las elecciones de 2006 y luego en 2012. 

Estos son hechos, insisto, que la faena histórica no le puede abonar exclusivamente a un amadísimo líder providencial y carismático, que cree y ha hecho creer, que descubrió el hilo negro.

Habrá otras entregas de este tipo.

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Nota: Buena parte del historial sobre el PCM y la mayoría de las citas textuales fueron tomadas de El registro electoral del PCM (Ediciones de Cultura Popular, de la colección Biblioteca del Militantes,1979).