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Este 15 de septiembre no será

Día de Porfirio. El 15 de septiembre, según cuentan algunos historiadores, empezó a consagrarse como un día patrio a partir de los festejos que le hacían a Porfirio Díaz con motivo de su cumpleaños, precisamente durante su dictadura. Antes ni quién se ocupara de eso, a pesar del ambicioso carácter que desde temprana edad se hizo presente en el líder de la revuelta tuxtepecana. 

Pienso que en aquellos años la asistencia era escasa y más que todo palaciega, no lo sé. Lo que hoy quiero subrayar es que el famoso Grito del día de hoy no contará con el entusiasmo que suele caracterizarlo. Algunos dirán que es exclusivamente por la pandemia, y tendrán razón, aunque sea en gran parte; pero también hay tal grado de polarización en la sociedad mexicana que no a cualquier gobernante le van a replicar sus vivas, muchas veces al calor de la fiesta y el alcohol. 

Aquí en Chihuahua, Javier Corral no despierta entusiasmo alguno; al contrario, el clamor por que ya se vaya es creciente y no tendrá en la concentración tradicional la oportunidad de verse rodeado por el pueblo raso, para después hacer una fiesta mexicana de high life con la grotesca corte de la que se rodeó traicionando a la ciudadanía. 

Seguro estoy de que vendrán días patrióticos, pero este no entra en la contabilidad. Hidalgo estaría contento porque fue de madrugada y un 16 de septiembre cuando él dio su famoso “grito”, que convirtió a México, después de una larga guerra civil, en un país independiente, aunque esta característica cada vez se va desgastando más. 

Hoy, el 15 de septiembre, no será el usual. Tampoco es para macerar el espíritu.

Categorías:   Columna

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