Columna

Surge el partido Somos México

En estos días el Instituto Nacional Electoral otorgó registro nacional a dos nuevas formaciones partidarias: el PAZ (Construyendo Sociedades de Paz) y Somos México (Somos MX). Surgen para inaugurarse en la contienda federal y local de 2027.

En un país como México, en el que tradicionalmente las trabas y restricciones para fundar partidos –un derecho político esencial– es un acto poco común. Pero este comentario no es el más importante de esta columna. 

El PAZ, como dijo certeramente el periódico El País, “ofrece cordialidad a Morena”, mientras que Somos México, “oposición total”.

En la opinión pública gana la atención el surgimiento de Somos México; al menos periodistas y columnistas, con sus propios criterios, han dicho lo que piensan del nuevo instituto partidario, algunos apoyando, otros cuestionando, y en las redes sociales la denostación por la desconfianza que hoy inspiran todos los partidos políticos, que se han convertido en sinónimo de mafias y pandillas familiares para el control del poder y los cargos públicos. 

Sin duda Somos México nace como una propuesta opositora que ha producido expectativas. Hay políticos con diversos orígenes e intereses, y un sector intelectual que congruentemente le ha apostado a una democracia consolidada, expresando de paso la gran preocupación por la erosión institucional que sufre el país y la involución a un presidencialismo todopoderoso, sustentado, en ocasiones, en actitudes que rayan en el fanatismo ciego.

Se le ha cuestionado a Somos México que en sus filas están políticos que tienen pendiente rendir cuentas para fortalecer la credibilidad en la alternativa que hoy emerge. Pero es falaz el argumento cuando simple y llanamente se le concibe como un aparato de resentidos y traidores. 

Viene al caso decir que no siendo esto lo más importante, y en todo caso tendría costos electorales, no hay partido político en el país que únicamente cuente entre su militancia a personas químicamente puras. Eso no existe. Como decía coloquialmente un maestro de mi juventud, “en todas partes hay tepetate”.

Quiero curarme en salud y decir que no pertenezco a este ni a ningún partido. Y vaya que no lo digo como mérito personal ni cosas por el estilo. De ahí parto para expresar una idea sobre la que es factible conjeturar: ante la caída del sistema de partidos, y centralmente del PRI y el PAN, Somos México es un partido en construcción que se puede convertir en el principal referente opositor, de acuerdo a su oferta, en los próximos años. Tan sólo eso lo hace atractivo para muchos ciudadanos. 

Pero eso pasará por la prueba del ácido a partir del año entrante en el que se estrenará como la institución que ha reconocido el INE, no sin haberle puesto obstáculos inadmisibles.

Ya veremos.