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El zedillista Esteban Moctezuma será embajador ante la UE

Aspectos relevantes de la política exterior, tanto de López Obrador como de la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, es la ligereza y frivolidad con la que se atienden decisiones esenciales para que México esté bien representado en los diversos países con los que se mantiene relaciones diplomáticas. 

El gobierno de Sheinbaum inició trastabillando con el nombramiento de Juan Ramón De la Fuente en la cancillería, de donde luego defeccionó con el consabido argumento de los “motivos personales”. Para la designación de embajadores se ha privilegiado el designar a políticos que ignoran prácticamente todo lo que tiene que ver con las responsabilidades de una embajada.

López Obrador empleó a estas para la cooptación de lealtades, evidenciada por ejemplo con el nombramiento del exgobernador priista de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel como embajador en España. Y esto no es una cosa menor, pues aparte de que México tiene una vinculación cultural con ese país, es un socio comercial de primera magnitud en Europa, como para que se hagan designaciones al capricho del poder, sin hacerse cargo de que es la presencia y dignidad de un país ante otro.

Pero ya es una ley de hierro de la Cuatroté que el servicio exterior de México sea un instrumento más para componendas, lo que habla de una erosión institucional donde es totalmente inadmisible y nos pone en el aparador ante el mundo como una república de segunda. 

En ese sentido llega la reciente propuesta de Claudia Sheinbaum, turnada en estos días al Senado para que se ratifique a Esteban Moctezuma como nuestro próximo embajador ante la Unión Europea, que además lo sería ente Bélgica y Luxemburgo. El nombramiento de Moctezuma llega precedido de su fracaso como embajador ante los Estados Unidos, donde, a decir de los expertos, jamás tuvo el protagonismo indispensable de su cargo ante el principal país y socio comercial en la era Trump.

Esteban Moctezuma viene del PRI, pero se matiza diciendo que es zedillista, como si eso lo exentara de sus compromisos pasados, entre los que está el haber sido, por ejemplo, secretario de Gobernación en los tiempos de la Matanza de Acteal, Chiapas, en 1997.

Recordemos que Moctezuma también estuvo al frente de la Fundación Azteca del demonio de ultraderecha, Ricardo Salinas Pliego.

En otras palabras, mal va el país con esta improvisación en materia de política exterior, sobre todo en tiempos en los que se debe apostar por el multilateralismo y la diversificación de relaciones para contrapesar las presiones estadounidenses sobre México. 

Pero para Sheinbaum la credencial de zedillista de Moctezuma parece justificar su expediente.