De dónde viene el mal y por qué lo permite Dios
Antes de leer El mal en el pensamiento moderno de Susan Neiman, ya había tenido en mis manos otras obras de su autoría, pero esta me atrajo por su subtítulo: “Una historia alternativa de la filosofía”. En realidad no creo que cubra esa expectativa, y sí en cambio un repaso profundo, con observaciones de fondo, sobre el problema del mal como un tema de hondas reflexiones, sobre todo a partir del cristianismo como en algún tiempo lo expuso en su cátedra en la Universidad de Chihuahua el maestro Federico Ferro Gay.
Desde luego que el libro es valioso y siembra inquietudes que el común de las personas traen a debate cuando se presentan tragedias de dimensiones gigantescas, como las guerras, las pandemias, los terremotos. Es cuando no pocos se preguntan dónde está Dios.
Por eso no es casual que más que una historia de la filosofía sea un repaso de la teodicea (del griego theós: Dios, y díke, justicia, disputa jurídica). Y en esto están los grandes debates que ocasionó el terremoto que destruyó Lisboa el año de 1755 y provocó que filósofos y teólogos debatieran el porqué la divinidad permitía que se sufrieran estas grandes catástrofes.


De ahí la intervención y la fuerte polémica histórica entre Voltaire y Leibniz que sostuvo la existencia del mejor de los mundos posibles, combatido en la obra Cándido o el optimismo escrito por el primero.
Cuando leí El mal en el pensamiento moderno recordé al filósofo Boecio que se planteó así este tipo de problemas: “Si hay Dios, ¿de dónde viene el mal? ¿Y si no hay Dios, de dónde viene el bien?”. En la historia este dilema fue cancelado bajo la fría lógica de filósofos de primera línea. Pero en esencia el tema es el mal y su abordaje desde el punto de vista filosófico, y para los creyentes las dudas que deja el postulado de la existencia de Dios.
El debate se decanta hacia discusiones que parecen bizantinas y que se contrastan con terremotos como el de Lisboa, que devastó prácticamente toda la ciudad, en un momento en que Portugal ya era una potencia colonial. Ahora el debate pudiera renacer a raíz de los recientes sismos habidos en estos días en Venezuela y Colombia, y no faltará quién le reproche a Dios porque suceden estas tragedias que causan devastación y dolor humano.
Para mí esa es la temática central del libro y no una historia de la filosofía con características de “alternativa” a las muchas que se han hecho a lo largo de los años, y no se diga recientemente. De todas maneras, es de reconocerse el gran recorrido que Neiman hace desde momentos bíblicos hasta teorías contemporáneas sobre la justicia, como las realizadas por John Rawls. Sin duda es un libro de valía para el debate filosófico actual, de una escritora y pensadora estadounidense contemporánea.
Millones de seres humanos, sobre todo en el mundo judío, cristiano y musulmán creen en Dios y también le reclaman por hechos que lejos están de inscribirse en aras de una benevolencia infinita, como la que le asignan, sobre todo, teólogos de segunda línea.
Cómo es posible que haya habido Holocausto y campos de exterminio durante el nazismo. ¿Dónde estaba Dios? O es, como dice la autora, “que la muerte y la vida estén empeñadas en una guerra irreconciliable”, para luego consignar una frase que me pareció estupenda: “Ninguna vida alcanza para que se realice el potencial que contiene”.
No es una de las conclusiones de la obra, pero sí causa escalofrío otra frase: “Si Sade estuviera diciendo aquí la verdad, podría casi pasar por Kant”.
Vayan estas notas para interesar a los lectores en un tema que nunca dejará de ser importante y que rebasa con mucho la disputa de si Dios existe o no, a la hora de que se reclaman los grandes desastres humanos y que estos debieran tomar en sus manos para resolverlos o simplemente comprenderlos.
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NEIMAN, Susan. El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía. Ed. Debate. Traducción de Felipe Garrido. Primera edición, México, 2026.


