Que Caro es Quintero
Si sucede en Estados Unidos, imagínelo en México. El fiscal del Distrito Este de Nueva York, ubicado en la zona de Brooklyn, que lleva la causa del narco mexicano Rafael Caro Quintero, solicitó que el jurado del juicio que carga este sea anónimo, por una parte; pero que además trabaje aisladamente, de tal manera que se garantice herméticamente que no trascenderán de ninguna manera ni las opiniones ni las deliberaciones de este estilo de hacer justicia penal.
Solicitó también que no se revelen a las partes ni a sus abogados los datos personales de los integrantes del jurado, es decir, que no se sepa sus nombres ni sus direcciones ni sus lugares de trabajo.
Por otra parte, que en el desempeño de su trabajo estos jurados sean protegidos por el servicio de alguaciles de Estados Unidos. Se supone que, en criterio del fiscal, esto protegerá la integridad del juicio y la imparcialidad de los mismos. Se trata de un caso de gravedad excepcional.
Caro Quintero fue detenido la primera vez en 1985 en Costa Rica, cumplió su sentencia y estuvo recluido en un penal mexicano durante 28 años. Fue liberado en 2013 por un tecnicismo legal, pero en 2015 fue acusado por Estados Unidos por el homicidio del agente de la DEA, Enrique Camarena. Anduvo a salto de mata hasta el 2022 cuando fue detenido por agentes de la Marina y la FGR en la sierra de Choix, Sinaloa.
En febrero de 2025 la soberanista presidenta Claudia Sheinbaum ofrendó a Trump la cabeza de Caro Quintero en un paquete junto con otros 28 presuntos criminales, sin pasar por el proceso formal de extradición y con el argumento de que fueron “expulsados por razones de seguridad nacional”.
Ahora cabe preguntarse, ¿será tan grande el poderío de Caro Quintero para que su jurado trabaje a la sombra? Si así fuera, imagine usted lo que sucedería ahora con los jueces de acordeón y tómbola.
Mientras todo esto sucede, aquí en Chihuahua ni siquiera sabemos que legalmente ya hay la posibilidad de que existan los famosos “jueces sin rostro”, como sucederá en la Corte de Nueva York con jurados anónimos, escondidos y protegidos por alguaciles.
Que Caro es Quintero.


