Artículo

Maru Campos: pretextos para no gobernar

Nada envilece más al federalismo que convertirlo en burdo argumento para exculpar a los gobernadores por su negligencia, más cuando se trata del lacerante problema de la inseguridad pública que azota a la república entera. 

En esta semana que concluye la gobernadora María Eugenia Campos Galván culpa y responsabiliza a la alcaldesa morenista de Guadalupe y Calvo, Ana Laura González Ábrego, de impedir que el estado trabaje e intervenga en materia de seguridad en esa región, proverbialmente estigmatizada por la presencia de grupos delictivos ligados al narcotráfico.

Incluso llega a decir Campos Galván que ya no es Ciudad Juárez el foco rojo de la inseguridad, sino que se ha desplazado tan al sur que anda en los límites de Durango. 

En la coyuntura, la declaración de la gobernadora juega políticamente a responsabilizar a un gobierno morenista –y por extensión a la federación– de los males que aquejan a la seguridad del estado. Y vaya que no se trata de poca cosa, porque hay trece homicidios dolosos cometidos en ese municipios durante el mes que está concluyendo, que corona la cifra del año con 62 crímenes de esta naturaleza, lo que hace que esa apartada región esté en los índice delincuenciales más negros y altos del país. Por otra parte, los desplazamientos humanos han cobrado dramatismo y gravedad, y esto no es cosa menor.

Para entender esto podemos conjeturar que estamos en presencia de alguna de las siguientes variables: en primer lugar, que se trata del juego de ping-pong en el que la gobernadora hace un tiro de saque para golpear al gobierno federal y sus aparatos, desde luego a MORENA, y continuar en la línea de que ella, la gobernadora, es un adalid contra el crimen, casi la Mujer Maravilla, lo que está lejos de ser cierto, menos con su secretario de Seguridad en campaña, Gilberto Loya, que pretende sustituirla en el cargo a sabiendas de que esa meta ni hoy ni nunca la logrará. Esa postura de Maru Campos que estaría marcada por un desplante electorero pro panista

Esa es una posibilidad. Hay otra: que simplemente sea una narrativa de fin de administración para conseguir una imagen que permita ir sorteando el día a día hasta que concluya el sexenio, que minuto a minuto se agota. Esto sería una irresponsabilidad grande pero muy usual en este tipo de políticos tradicionales, buenos para darle la vuelta a la nota periodística cotidiana.

La más grave es la que paso a narrar: la Constitución general de la república y la local del estado de Chihuahua, le establecen a la gobernadora un régimen de facultades expresas y limitadas que la obligan a no ser omisa en la atención de los problemas de la entidad, y más cuando tienen que ver con la seguridad de las personas, sus bienes, sus derechos, y en general propiedades y posesiones. O sea, la gobernadora estaría violando la Constitución al dejarse limitar por una autoridad municipal.

Cuando una gobernadora, como en este caso, dice que una alcaldesa le está obstruyendo el ejercicio de sus facultades en temas sensibles o no, quiere decir que está abdicando del cumplimiento de sus obligaciones. Dónde se ha visto que una simple alcaldía (simple por jerarquía) tenga el poder de detener la acción legítima de un Ejecutivo local y que no pase nada. 

Y suponiendo que la presidenta municipal González Ábrego sea tan poderosa y cuente con suficientes factores reales de poder local para impedir la acción del estado, habría que reconocer que llegó el momento de solicitar ante el Congreso, al menos, un par de disposiciones: la desaparición de ese poder municipal por violentar el orden constitucional, en primer lugar; y en segundo, fincarle las responsabilidades penales porque estaría cometiendo delitos tan graves como truncar esa acción del estado, tan importante para la seguridad de todos, de los vecinos de aquella apartada zona, y en general de la entidad.

Entonces, cabría preguntarse: con declaraciones como las que hizo la gobernadora, ¿a qué se dedica? Porque sería evidente que no está cumpliendo con lo que le mandata la Constitución por el alto cargo que ocupa. 

Así que, señora gobernadora, no se haga la víctima, cumpla con sus responsabilidades y déjese de pretextos, ahora que se asume como la abanderada antinarco que, según se dice, la proyectará nacionalmente. Lo dudo.

___________

Nota: La image que ilustra este texto fue creado con IA.