Lilia Aguilar vs Daniela Álvarez: puros rounds de sombra
Se ha escenificado en Chihuahua una política de la banalidad que tiene ahora como protagonistas a dos políticas chihuahuenses. En una esquina tenemos a la petista Lilia Aguilar, y en la otra a la panista Daniela Álvarez. El tema es la Ley de Aguas que recientemente votó el Congreso de la Unión de manera express, simulando haber realizado consultas y en medio de una revuelta que paralizó por días algunas carreteras y ferrocarriles estratégicos, así como pasos internacionales hacia los Estados Unidos. Se habla de que hubo pérdidas millonarias en dólares.
Empero, la disputa entre ambas políticas obedece a otros fines. En primer lugar la cautelosa abstención que guardó Lilia Aguilar, que al parecer no estuvo ni a favor ni en contra, aunque alegue en su beneficio haber hecho reservas en el debate a la iniciativa. De todas maneras abstención es abstención. No estuvo ni a favor ni en contra en la pizarra para blindarse de los futuras críticas que se le hicieran acá en Chihuahua, en donde se ha protagonizado una “guerra del agua” de la que ha sacado ventaja hasta ahora el PAN.
El PT en Chihuahua es un partido sin votos, corrupto hasta la médula, pero que se ha puesto bajo el paraguas de la Cuatroté para tener escaños inimaginables si compitiera en solitario. El reproche de la dirigente del PAN estatal, Daniela Álvarez, quien públicamente se autodefine como “cabrona”, se reduce a exigirle a la petista que ni fue de allá ni fue de acá, insinuando un dejo de oportunismo.
La réplica de la petista es que al reto que se la ha formulado para discutir su posición congresional es que no se prestará a “ningún show”, con lo que pretende denostar el cuestionamiento de su adversaria. Lo que ella quiere es política-espectáculo. La sangre no llega al río porque todo está sobreentendido para dimes y diretes, mas no para un debate informado, como podría ser en una democracia real.
El PAN quiere sacar ventaja a toda costa del problema del agua. Hasta ahora le ha redituado con la gubernatura que posee aquí en Chihuahua. Pero su discurso es muy pedestre y además la retórica que está empleando dice mucho de la pobreza o miseria de sus posiciones. Aquí conviene recordar cómo el alcalde de Delicias, Jesús Valenciano, mandó a “chingar a su madre a todos”, refiriéndose al diputado federal petista Jesús Roberto Nono Corral y en general a los opositores a la nueva Ley de Aguas Nacionales, cuando la prensa lo cuestionó al respecto.
En realidad lo que hay aquí son simples rounds de sombra. Se puede decir lo que sea sin consecuencia alguna y sin sentarse a confrontar lo fundamental de una ley tan importante que tiene que ver con los recursos hídricos del país.


