Daniel Cosío Villegas, un hombre de carácter
Cuenta don Daniel que allá por los años treinta del siglo pasado se hizo indispensable en México estudiar economía en serio. Luego de la Revolución, el país requería ahondar en el conocimiento de esa ciencia, en las fuentes directas, escritas primordialmente en inglés, francés y alemán. La economía tenía que dejar de ser una materia secundaria, ubicada entre las escuelas de Derecho como si fuera algo menor.
Con ese motivo viajó a España para convencer, en diversos niveles, de traducir textos clásicos y prodigarlos entre académicos y alumnos de Economía en México y, por ende, en los países de habla hispana.
Se llevó un frentazo: el famoso José Ortega y Gasset, el influyente filósofo español y hombre clave en la editorial Espasa-Calpe dijo que “el día en que los latinoamericanos tuvieran que ver algo en la actividad editorial de España” se volvería una cena de negros. Y todo se canceló.
Don Daniel, “conservando” el buen humor, dijo en sus Memorias que “hasta en eso se había equivocado” el filósofo Ortega y Gasset.
A partir de ahí surgió el proyecto de crear una editorial mexicana de gran envergadura. Así surgió el Fondo de Cultura Económica que se extendió más allá de las traducciones de obras clásicas de la economía, como bien sabemos los que vivimos en los libros.
A lo largo de su existencia, el FCE ha tenido sus detractores. Gustavo Díaz Ordaz fue uno de ellos; López Obrador, otro.
Pero la gran obra ahí está. Lo creó un líder intelectual con carácter junto a un ramillete de grandes mexicanos.



