La nueva detención de Duarte y la agenda que vendrá
Si hay un ejemplo de enajenación política, se llama César Duarte. Se pensaba exonerado de su pasado reciente, tiránico y corrupto y hasta se vanagloriaba de su libertad públicamente. Pero hoy amaneció en una celda del Penal del Altiplano, impenetrable caja fuerte de los delincuentes más peligrosos del país.
Saludamos la decisión de la nueva fiscal federal, Ernestina Godoy, de consumar la detención del exgobernador aún procesado en Chihuahua con el apoyo y la complacencia del gobierno de María Eugenia Campos, y llamamos la atención porque hay otras causas penales pendientes.
El abanico de causas contra Duarte es muy amplio. Unión Ciudadana, que con su denuncia penal inició la insurgencia contra la tiranía cuando todos se regodeaban de sus relaciones con el exgobernador, fue el punto de inflexión para la caída del exmandatario y del PRI en el estado de Chihuahua. Es un mérito que hay que reconocer a un puñado de mujeres y hombres que levantaron la voz a contracorriente.
Empero, la fundada denuncia del 23 de septiembre de 2014 ha sido despreciada por los gobiernos de Peña Nieto, de López Obrador, de Javier Corral y de María Eugenia Campos Galván.
Eso explica que en días pasados se haya interpuesto un juicio de amparo para que se respete la acción ciudadana en la lucha contra la tiranía corrupta de Duarte. De hecho, el próximo 19 de diciembre se celebrará la audiencia constitucional sobre ese amparo en un juzgado de distrito de esta ciudad y es un momento oportuno que se debe respaldar por la ciudadanía.
El caso Duarte sintetiza una etapa de la vida política chihuahuense por la que han de asumir, por sus propias responsabilidades, quienes persisten en mantener a Chihuahua en un ambiente de intriga, alentado exclusivamente por proyectos de poder personal o de grupo, divorciados de los intereses de los chihuahuenses. Aún cuando hay quienes dicen que “el duartismo no existe”, las formas viciosas de hacer política como las que estableció Duarte siguen vigentes.
Ejemplos de ello es la impunidad cómplice de que goza el exsecretario de Hacienda, Jaime Ramón Herrera Corral; la existencia de una gobernadora, también cómplice y con una causa penal en espera; un exgobernador como Javier Corral evadiendo la justicia con actos de influyentismo, o la de su exsecretario de Hacienda prófugo, Arturo Fuentes Vélez.
Muchas historias están por escribirse. Estaremos pendientes.


