En Coahuila el fósil PRI vive
Es absolutamente prematuro pretender hacer un análisis concluyente sobre los resultados que arrojó la elección del Poder Legislativo en el estado de Coahuila. De los 16 distritos en disputa, el PRI de esa entidad ganó con carro completo. En otros tiempos se diría que le pegó un zapatazo a MORENA.
Coahuila es un estado con historia política compleja e influyente. Fue la tierra germinal del antirreeleccionismo con Francisco I. Madero y también de la insurrección que encabezó Venustiano Carranza contra la usurpación y que lo llevó a ser el triunfador del ciclo constitucionalista de la Revolución mexicana. En la Laguna se dio una de las grandes experiencia de reparto agrario en los tiempos de la Presidencia del general Lázaro Cárdenas. De eso están orgullosos los coahuilenses.
En ese estado ha gobernado el peor PRI que podamos imaginar. Por ejemplo con Óscar Flores Tapia, famoso porque quiso cultivar ratas para hacer fundas para picahielos con la cola de los roedores. Y en tiempos más recientes, tierra de los Moreira, que con el apoyo de Elba Esther Gordillo, ocupó dos veces el Poder Ejecutivo en aquella entidad, opacada particularmente por el desempeño que tuvo Humberto Moreira, amigo, compinche y homólogo de César Duarte.
Con esa historia, brillante y opaca a la vez, el PRI se mantiene como principal fuerza electoral y preserva, en términos absolutos, el Congreso local, detentando también, obviamente, el gobierno del estado en manos de Manolo Jiménez.
Dicen que en Cuatro Ciénegas hay especies lacustres fósiles que no se encuentran vivos en ningún otro lugar del planeta. Valga el comparativo para decir que la supervivencia del PRI corre en paralelo con el interés que hay por esta zona, considerado como un laboratorio de la evolución, y que pervive entre manantiales y desiertos.
Al grano. El PRI coahuilense ha logrado un triunfo electoral inimaginable en tiempos de hegemonía morenista, a pesar de las rémoras del tipo de “Alito” Moreno. Obviamente los planes de la estrategia triunfadora se anticiparon al triunfo real de ayer; y no tan solo esa parte es noticia, también hay que apuntar que el PAN se desfondó a un 2 por ciento de la votación, lo que lo pone en riesgo hasta de perder el registro localmente.
MORENA, con su aliado PT, quedó en segundo lugar con el 26 por ciento, es decir, la mitad de los votos que obtuvo el PRI.
El otro triunfador fue el partido del abstencionismo, ya crónico en el estado, con sólo 51 por ciento de participación ciudadana empadronada. MORENA, a su vez, canta aquella canción lopezobradorista donde dice que le hicieron trampa.
Se ve que fracasaron Luisa María Alcalde y el junior Andy López Beltrán; hasta su ejército electoral abandonó la plaza porque veían venir la derrota, ya bajo la dirección de Ariadna Montiel, que recibe su segundo descalabro en su corta estancia en el liderazgo de su partido a nivel nacional.
Por ser un estado fronterizo y colindante con Chihuahua, algunas semejanzas pueden arrojar una base para fijar una tendencia decreciente del PAN en el norte del país, con repercusiones en la entidad gobernada por Maru Campos.
De cualquier manera el triunfo coahuilense es insuficiente para establecer esa tendencia en favor de MORENA para las elecciones chihuahuenses del próximo año.
Por lo pronto, a la laguna de Cuatro Ciénegas ya se le agregó una bizarra especie.


