Cuatroté: mentiras profesionales
En los viejos tiempos del PRI, los altos funcionarios, y en general la burocracia, eran muy cuidadosos de las formas que empleaban para el trajín diario con la ciudadanía. Tras de esas formas, en ocasiones se dificultaba detectar la esencia de lo que sucedía en realidad; no se sabía en qué momento decían la verdad y cuándo mentían. En pocas palabras, era difícil separar la cáscara de su almendra.
En los tiempos que corren la Cuatroté ha dado un vuelco, utilizando el cinismo, el engaño más burdo. Pero también ha utilizado matices grotescos del lenguaje para tratar de ocultar la gravedad de varios acontecimientos:
En el caso de los percances del Tren Interoceánico en Oaxaca, las autoridades afirmaron que los vagones no se descarrilaron, sino que se trató de un “incidente” o de un tren que simplemente “se movió de la vía”.
Sobre los hechos ocurridos en el Tren Maya por salidas de vía de los convoyes, se ha evitado el término descarrilamiento, prefiriendo denominarlo como una “interrupción del flujo sobre la vía”.
Cuando ocurrió una irrupción armada con robo en la plataforma marina Akal-R de PEMEX, la paraestatal lo catalogó oficialmente con el concepto técnico de un “abordaje de personal ajeno”.
En el reporte sobre la caída de una lanzadora de dovelas y maquinaria pesada en el Tren Interurbano de la Ciudad de México, la Secretaría de Obras indicó que la estructura simplemente “se deslizó hacia el piso”, un lenguaje con el que hasta Newton se abría carcajeado.
Y más recientemente, ante las cancelaciones hoteleras reportadas por el sector turístico para grandes eventos internacionales, como el Mundial de futbol, se aseguró que la FIFA no canceló, sino que “liberó reservas”.
El campeón del cinismo en la Cuatroté indudablemente es el senador Gerardo Fernández Noroña, quien reiteradamente se ha negado a transparentar gastos y compras de lujo, incluyendo una mansión de descanso en el Tepozteco, demostrando que la austeridad es mera pose demagógica.
Claudia Sheinbaum por su parte comparece a las “mañaneras del pueblo” a mostrar su colérico carácter, a confesar su ignorancia, a delegar las respuestas, a pedir pruebas de lo evidente, a encubrir, y a perder el tiempo que podría ocupar en cosas de verdadera importancia.
Otro ejemplo: cuando el gobierno de México esperaba una revisión del T-MEC para un plazo largo y se impusieron las revisiones anuales por parte de Trump, generando incertidumbre económica entre los inversores, simplemente declaró el gobierno de Sheinbaum que nada ha pasado, que eso estaba previsto. Y antes, meses de espera, de una noticia en el primer sentido.
La bejaranista presidenta nacional de MORENA, Ariadna Montiel, dijo que en su partido no caben los corruptos. ¿Ya están todos adentro?
Para ser así, la Cuatroté cuenta con todo un aparato de medios y persuasores a sueldo que todo lo alaban. Canales de radio como los del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) y de televisión como los que integran el sistema que controla Jenaro Villamil, titular del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) como el Once del IPN, TVMX, el Canal 14 y eventualmente en obligada colaboración el 22 de la UNAM, se dedican a engañar a la audiencia para que asuman como existente una realidad que no está aquí, sino en los sueños de grandeza de quienes creen que se está construyendo un segundo piso de una transformación que más bien es involutiva.


