Columna

Un consejo a Donald Trump

El notable historiador Jean Meyer, autor entre otros muchos libros sobre la Cristiada y la Revolución mexicana, narra un sabroso testimonio en su libro Yo, el francés, acerca de la intervención de Napoleón III en México cuando pretendía instaurar un imperio con el apoyo de los conservadores, la Iglesia católica y los traidores que nunca faltan.

Hoy sabemos que con el liderazgo de Benito Juárez eso fue un vano y efímero intento por someter al país a la casa de los Habsburgo, que dominaron durante 250 años de virreinato.

El testimonio de un militar francés narrado por Meyer dice textualmente:

“No fuimos derrotados. Yo, con mi batería y artillería –es decir, cuatro cañones y sus mulas– y mis cincuenta soldados, ahorita mismo puedo atravesar México de Veracruz a Manzanillo y me abro camino. Pero jamás vamos a dominar este país”.

Dice Meyer que pensó en esas palabras cuando Barack Obama anunció que enviaría 30 mil soldados a Afganistán, augurando el fracaso que luego se presentó irremediablemente.

Trump es, de pura lengua, más bravo, y ha dicho que exterminará la civilización persa que tiene en el actual Irán su asiento milenario.

Contra México lanza las mismas baladronadas porque jamás lo logrará, y entre más se tarde, peor le irá. 

Sé que no estamos a la mitad del siglo XIX y que la guerra es hoy muy diferente, pero algo me dice que sería como el testimonio del francés, ouija de por medio. Recuérdalo Trump.

Y si sí.