Columna

Díaz Ayuso: cuando vengas de Madrid, chulona mía

La presidenta de la Comunidad madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se encuentra en México. Es una política española ubicada en la ultraderecha recalcitrante que hace del escándalo el medio para alcanzar notoriedad. Y vaya que lo logra.

Viene patrocinada por el Grupo de Salinas Pliego y, desde luego, complementada por la dirigencia panista y los gobiernos que aún le quedan en la república, entre ellos el de María Eugenia Campos. Hoy en Aguascalientes, el gobierno le habrá entregado hoy, a través del Congreso de mayoría panista, una medalla “por su contribución a la identidad cultural, la democracia y la libertad”.

Este galardón ha sido criticado hasta por el propio presidente de España, Pedro Sánchez, a través de su jefe de gabinete, Óscar López, por el hecho de que Madrid es el invitado de la Feria de San Marcos. Lo dijo incluso en broma: “Pagamos los madrileños a 300 mil euros la medalla”.

Todo esto nos recuerda irremediablemente a los funcionarios del gobierno maruquista cuando hacen sus giras internacionales a Estados Unidos o a Europa con cargo al erario. Al menos Ayuso sí se llevó inversiones del Grupo Alsea, empresa mexicana dedicada a la gestión de franquicias de marcas globales (en realidad norteamericanas) de restaurantes y cafeterías.

Se trata de una visita que combina los negocios con la difusión de algunas piezas tradicionales de la ideología de la derecha española de sabor inocultablemente franquista; es decir, en recuerdo del militar que dio un golpe armado que a la postre derrotó a la República española, allá por los años treinta del siglo pasado.

Como se dijo, la señora Díaz Ayuso es promotora de la venta de franquicias y además, políticamente es agente de una internacional de la derecha con una agenda muy reconocida en materia de salud reproductiva, eutanasia, y todo lo que tiene qué ver con el recalcitrante catolicismo hispánico.

Pero no todo es “decencia” en el entorno familiar de Díaz Ayuso. Su actual pareja, Alberto González Amador tiene varias acusaciones por fraude fiscal y corrupción. En fin, hay muchas perlas en la vida de esta política que realmente comete un despropósito en estos momentos al llegar a México.

Su visita tiene tonos anticlimáticos porque viene a hablar de la Conquista de México, cuando ese tema únicamente se presta hoy para que la narrativa obradorista siga flotando en el ambiente. En realidad no contribuye a un fin loable, ya que en todo caso, insisto, servirá para complementar al adversario visible; o sea, al morenismo.

En otro contexto, he de rememorar que las madrileñas siempre han tenido buena acogida en México. Y eso me recuerda también, con alguna variante que ahora acoplo de mi parte, a aquella famosa canción que le dedicó amorosamente a la ciudad de Madrid y que nos legó a todos el inolvidable mexicano Agustín Lara: “Cuando vengas de Madrid, chulona mía, pásate por los azules Campos de mi país…”.