Columna

Jáuregui vs De la Peña, en equilibrio catastrófico 

En política hay coyunturas que se definen como un equilibrio de fuerzas antagónicas de resultados que pueden ser catastróficos. En la tradición marxista el “equilibrio catastrófico” explica los escenarios políticos donde ninguna fuerza social logra imponerse sobre la otra.

En Chihuahua asoma, hacia la elección de 2027, que algo de ese tipo puede presentarse, y el ejemplo más cercano lo encontramos en la disputa por la alcaldía entre el aún secretario de Gobierno, Santiago De la Peña, y el exfiscal César Jáuregui Moreno. 

La gobernadora Maru Campos no ha tenido la fortaleza para resolver esa contradicción, ni la pericia para hacerlo. En cambio, ha contribuido a poner en riesgo la propia subsistencia hegemónica de su partido en Chihuahua. Con todo y esto porfía en presentarse como un relevo panista para ir en pos de la candidatura a la Presidencia de la república en 2030. Como diría el poeta Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Volvamos al tema. De la Peña versus Jáuregui está exhibiendo un equilibro catastrófico, y sin árbitro que lo dirima, a partir de las metas que se ha propuesto el panismo de contener el peligro de que MORENA se apodere de Chihuahua.

A los enfrentados catastrofistas este tema los tiene sin cuidado. De la Peña se presenta como el novísimo panista, con todas las características que da muestras un recién converso que dejó al PRI porque se le abrió la posibilidad de la candidatura a la alcaldía de Chihuahua, sin tener la historia suficiente para disputar la plaza principal del PAN en todo el estado. 

En cambio Jáuregui Moreno tiene currículum, varias décadas en su haber, y también su propia historia dentro del PAN que no se puede cuestionar en términos de cronología, pero que también exhibe tropiezos, como su complicidad con César Duarte, y no se diga en el caso de los agentes de la CIA muertos en El Pinal.

Para esta columna podría decir, haciéndome eco de alguna canción, “conozco a los dos”, y sé que están empeñados en la pugna, apoyados en poderes que por ser tan equivalentes los pueden desgarrar a ambos, al altísimo costo de aniquilar la propia estrategia panista rumbo al 2027.

Hay ejemplos históricos de esto, pero no voy a reseñarlos. En todo caso, lo que sí puedo decir es que, siendo tan fuertes ambos, se pueden destruir y ninguno ganar absolutamente nada y a su paso dejar sembrados odios irresolubles para el panismo.

Pero también eso puede ser la oportunidad para que quien no esté en la delantera por la candidatura a la alcaldía de Chihuahua salte a la escena, y en ese marco está claro que una señora, a quien se le conoce como “Manque” Granados, emerja llevando en su portafolio la candidatura que desgarró a los otros dos.

En el plano mundial sería una lección del bonapartismo. Aquí, un episodio colonial de la Nueva Vizcaya.

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Nota: La imagen que acompaña este texto fue creado con IA.