El surrealismo de Posada, en la mirada de Breton y Paz
André Breton ha sido uno de los grandes pensadores de la Francia contemporánea (1896-1966). Destaca en el ámbito de la literatura y se le estima como el fundador del surrealismo, esa corriente que sintetiza varias vertientes del pensamiento y que propuso la superación de los límites de la conciencia por la renuncia a las formas del pensamiento lógico y racional, apostando por lo onírico y la escritura automática, que poco o nada tiene que ver con la inteligencia artificial.
Postuló con gran influencia que “la belleza será convulsiva o no será”. Es un pensador que influyó mucho en México, y en el ámbito político se ligó, en territorio nacional, a partir de 1938, con Diego Rivera y Frida Kahlo, donde emitió el Manifiesto por un arte revolucionario independiente conjuntamente con el líder ruso León Trotsky, tipo de proclamas muy en boga por esa época.
Su influencia en Octavio Paz y en otro intelectuales mexicanos también notable. Ahora, con motivo de la cercanía con el Día de Muertos, celebración surrealista por antonomasia, recuerdo que en la obra de Breton Antología del humor negro, publicado en París en 1939, reivindicó la influyente figura de José Guadalupe Posada, precisamente como un exponente de ese humor. Sin embargo, Breton no lo antologa, simplemente lo reconoce como fundador de este arte.
En el prólogo de este libro, que denominó “Pararrayos”, nos dice que “el triunfo del humor en el terreno plástico, en su estado puro y manifiesto, parece tener que situarse en una época mucho más cercana a la nuestra, y reconocer como su primer y genial artesano al mexicano José Guadalupe Posada que, en unos admirables grabados sobre madera de carácter popular, nos sensibiliza hacia las agitaciones de la Revolución de 1910 (la sombra de Villa y Fierro deberán ser interrogadas, concurrentemente a estas composiciones, sobre lo que pueda ser el paso del humor de especulación al de acción; México, con sus espléndidos juguetes fúnebres, afirmándose, además, como la tierra elegida del humor negro).”.
Hoy se diría que Posada inventó los memes que tanto odia la Cuatroté.
Quizás por eso, y adelantándose a la censura hoy existente, Octavio Paz dijo que más que humor negro, el del gran grabador de Aguascalientes, hacía “humor prieto”, pero sea una u otra cosa, vale lo que nos dijo además el poeta: “El humor negro no es un juicio sobre el mundo, el humor negro es una metáfora del hombre, es una respuesta poética y sarcástica frente al enigma de la existencia. En Posada el humor negro es una ventana abierta a la paradoja de la existencia humana. El ser humano es a un tiempo terrible y risible, patético y cómico, nos hace llorar y nos hace reír. El humor negro es la metáfora, la síntesis, la unión de todas estas contradicciones; por eso dije que era: poético y metafísico”.
Pero para la Cuatroté vivimos en un mundo color de rosa, no en blanco y negro como en el de Posada.


