México suena en el mundo con dos brillantes músicos
Hay quienes piensan que en los Estados Unidos los únicos nombres que suenan son los de el Mayo Zambada, el Chapo Guzmán, Genaro García Luna o Rubén Rocha Moya. Pero no. También se escuchan, y de manera más sonora y penetrante, los nombres de artistas mexicanos de relieve, de los cuales hemos de estar orgullosos.
En la coyuntura actual figuran dos mexicanos que en el campo de la música ya se elevaron hasta la cima de la maestría y llevan, sin falso patrioterismo, el nombre de nuestro país a muchos oídos –cultos o no– abiertos al gran papel que juegan la cultura y las artes, sean nacionales o de carácter universal.
Veamos estos dos casos:
De Iván López Reynoso, el más joven de los dos que mencionaré hoy, se pueden leer en la biografía de su página web no sólo los atributos profesionales que posee, sino su larga y rica trayectoria musical, un temperamento sólido probado, dice, en numerosos conjuntos en México, España, Suiza, Alemania, Perú, Omán e Italia, con colaboraciones con algunos de relevancia, como Bryn Terfel, Brigitte Fassbaender, Lise Davidsen, Ildar Abdrazakov, Javier Camarena, Rolando Villazón y Freddie De Tommasso, Ute Lemper, Ramón Vargas, Irina Lungu, John Osborn, Alessandro Corbelli, Franz Hawlata, Paolo Bordogna, Augustin Hadelich,
Michael Barenboim, Yulianna Avdeeva, Gabriela Montero, Leticia Moreno o Alex Klein.
Se dice que López Reynoso, nacido en 1990 y oriundo de Guanajuato, hizo su debut como director de ópera en 2010, es decir, cuando apenas contaba con 20 años de edad, con Le Nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro), y luego se sumaron a su lista cincuenta óperas más.
También ha dirigido múltiples orquestas, filarmónicas y sinfónicas, a nivel mundial, que incluyen países de Europa y ciudades de Estados Unidos, además de tomar la batuta en nuestro país para la Orquesta Sinfónica Nacional de México, la Orquesta y Coro del Teatro Bellas Artes de México, la Orquesta Sinfónica de Minería, la Filarmónica de la Universidad Nacional (OFUNAM), o la Filarmónica de Jalisco.
A principios de este mes fue nombrado director principal de la Ópera de Santa Fe a partir de la temporada 2027, en sustitución de otro mexicano, David Lomelí, orgulloso chilango nacido en Azcaptzalco y radicado luego en Monterrey, Nuevo León, quien fue nombrado, a su vez, director de la Ópera de Dallas.


Lomelí estudió en el Tec de Monterrey y tiene dos títulos, uno en ingeniería informática y otro en marketing. Luego desarrolló una carrera de 11 años como tenor en importantes compañías de ópera; pero en 2014 tuvo problemas vocales y se dedicó entonces a la gestión artística y enseguida como administrador artístico de la Ópera de Dallas.
En 2018, se convirtió en el primer latino en la historia de Estados Unidos en ocupar un puesto artístico de alto nivel en una de las compañías de ópera con mayor presupuesto en el país. En 2021 asumió el nuevo cargo de director artístico de la Ópera de Santa Fe, y al mismo tiempo ejercía como consultor de selección de cantantes para la Ópera Estatal de Baviera en Alemania, una de las compañías más activas de Europa, así como para la Ópera de Dallas.
Finalmente en este mes de mayo fue nombrado nuevo director general y CEO de la compañía, puesto que asumirá a partir del 1 de junio.
Por eso tienen razón los que indican que si hubiera que empezar de nuevo, apostarían por la cultura, y estos dos orgullosos mexicanos lo comprueban.


