Los destapes y las reglas presidenciales no escritas
¿Se rompe una norma no escrita? Como se sabe, en México y otras partes del mundo, porque el problema es añejo, hay dos normatividades: la de las leyes vigentes que figuran en los códigos de todos los niveles de la pirámide, y la que pende de usos, costumbres y hábitos del poder establecido, que es absolutamente discrecional.
En nuestro país los candidatos y candidatas a las gubernaturas del partido en el poder, es decir MORENA, los nombra el Ejecutivo federal, presidente o presidenta, no importa el género en esto.
Así fue durante el porfiriato, en la época de los caudillos militares, en la larga etapa que derivó en el PRI y mucho tiempo después, también con López Obrador. El caso es que los gobernadores en ejercicio, por poderosos que fueran, no tenían facultades de nombrar sucesor y si se atrevían, así les iba. Había que renovar la esperanza con el “ahora sí, con este nuevo gobernador todo irá bien”.
Con las recientes nominaciones de MORENA en Guerrero y Michoacán parece que eso se rompe, aunque advierto que esta observación es conjetural. En el caso de Michoacán es evidente que al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla se le concedió el privilegio de colocar a Carlos Torres Piña, su fiscal general que tanto daño ha hecho en el homicidio de Carlos Manzo, el alcalde del sombrero asesinado arteramente.
Es temprano para sacar conclusiones y fijar con seriedad la jugada de la señora Sheinbaum y sus alfiles Ariadna Montiel y Citlalli Hernández en relación al hombre de Palenque, la sombra negra de este gobierno. Pero por ahora no tengo duda de que una regla no escrita se ha violentado y puede dejar consecuencias.
En los destapes de Guerrero y Michoacán hay particularidades. En 2018, para la elección de López Obrador a la Presidencia, tanto Beatriz Mojica como Carlos Torres Piña fueron partidarios de Ricardo Anaya, el candidato panista, lo que permite pensar que traen un pecado de origen que los divorcia del obradorismo histórico al que luego se acercaron como buenos oportunistas que saben que donde las dan, la toman, según viejo refrán.
¿Quedaron muertos en el camino? Sí, al menos por lo que se sabe de la guerrerense Abelina López, la alcaldesa de Acapulco derrotada, quien augura una crónica anunciada de una muerte de MORENA en la futura elección de 2027. Ese mismo papel jugó Esthela Damián, la nefasta exconsejera jurídica presidencial de Sheinbaum, pieza de Marcelo Ebrard que se quedó en el camino. Todo indica que para sacudírsela en Palacio la mandaron a Guerrero con el señuelo de la candidatura que no llegó.
Mientras MORENA destapaba corcholatas, el PT era un olvidado de la tierra: Alberto Anaya, gerente y dueño de ese partido, no estaba enterado de todo este proceso. ¿El trío pierde al maraquero?
Por la víspera, los días. En Chihuahua Cruz y Andrea esperan sudando las manos la bendición presidencial, y en el caso de ambos, la obligada penitencia por pecados cometidos. ¡Poca cosa!
Destapes vienen. Habrá que esperar a que el mural esté terminado.


