La mujer de la puerta
Empecemos con una breve noticia. En 1934 se estrenó la película La mujer del puerto, del director Arcady Boytler que recogió excelentes historias de autores consagrados, como Guy de Maupassant y Lev Tolstoy. En el centro estuvo Andrea Palma como protagonista, y su imagen se quedó en el imaginario colectivo para siempre: la mujer despreocupada, fumando y recargada en una columna. Una buena imagen de la prostituta en espera, que es toda una crítica en sí misma a la condición de la mujer, sobre todo en esa época.
Pero todo esto viene a cuento porque esa imagen, por otras razones, nos la recuerda la gobernadora Maru Campos diariamente. Acostumbra a hacer declaraciones mañaneras, teniendo detrás una puerta abierta, casi siempre a punto de cerrar, como para huir rápidamente, sin verse rodeada y obstaculizada por alguna turba de reporteros.
Jamás la hemos visto en una formal rueda de prensa contestando preguntas de los medios. Lo primero, porque confía en la subvención que mantiene sobre la prensa vendida, que recibe enormes ganancias del erario. Lo segundo, porque esas preguntas suelen no llegar, ni incomodarla. Y a pesar de eso, tiene su puerta de fuga.
Por eso la llamo La mujer de la puerta.


