El concepto ‘mansplaining’ en la conferencia de Flavia Freidenberg
Se acerca del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, y se anuncian demostraciones públicas para denunciar y luchar en contra de la violencia que padecen las mujeres de parte de una sociedad que no ha dejado de ser patriarcal, a pesar de las reformas legislativas en la materia.
Ojalá los gobiernos como el de Claudia Sheinbaum o el de María Eugenia Campos no instalen sus vallas de acero que cada año se erigen como muros contra una protesta más que legítima.
En el contexto local se inició bien este ciclo, porque así fue, con la conferencia “El derecho de las mujeres a hacer política”, que dictó la jurista, doctora Flavia Freidenberg, ante un nutrido auditorio en el Polyforum de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
La académica, al inicio de su exposición, recordó la novela Los hombres que me explican cosas, de la autora Rebecca Solnit, obra que circula en español bajó la traducción de Paula Martín, bajo el sello editorial de Capitán Swing.
A mi juicio, abordar el tema con esa perspectiva constituyó una premisa necesaria y pertinente para criticar la cultura patriarcal que domina en los círculos masculinos. La razón es que en ese libro se subraya la desigualdad entre hombres y mujeres a partir de algo que parece imperceptible.
En las conversaciones cotidianas entre hombres y mujeres se tiende a concederle a los primeros una autoridad que no han obtenido ordinariamente de ninguna manera, a contrapelo de que a las mujeres se les impone creer y aceptar las cosas porque es un hombre el que las dice. Esto lo vemos todos los días pero no nos damos cuenta de que sucede.
Es frecuente que si a una mujer se le descompone un automóvil en plena calle, el hombre que llega a asistirla la desplaza en automático, aunque no sepa nada de mecánica.
Freidenberg narró la anécdota fundamental contenida en el obra de Rebecca Solnit: durante una cena un desconocido abordó la explicación y valoración de un libro. Dijo que era un libro casi increíble. Ignoraba totalmente que con quien conversaba era la autora del libro que le reseñó de cabo a rabo durante la conversación. Se dice que el “crítico literario” ni siquiera había leído el libro, sino una simple reseña periodística.
En el argot urbano a esto se le llama mansplaining (explicación masculina) que además muestran al varón condescendiente y benévolo, como hablándole a un ser inferior que necesita tutela, porque siempre muestra su superioridad.
Esto sucede en todos los ámbitos y frecuentemente ocultan la ignorancia masculina. No sé a cuántos asistentes a la conferencia les cayó el saco. Lo que sí noté fue un tímido sobresalto entre el auditorio.
Por nuestra parte, recomendamos la lectura de la obra de Los hombres que me explican cosas.


