Cuando los políticos de Chihuahua apuestan, ni la gobernadora los para
Hoy en prácticamente todo el país, y sobre todo en las entidades donde se van elegir gubernaturas, se realizan campañas anticipadas. El fraude a la ley es la nota de esta práctica, aparentar que se está en los supuestos legales y violentar cualquier norma electoral, por clara que sea, aún en su elemental lectura gramatical.
En este texto doy noticia de esa práctica en el estado de Chihuahua, con la pretensión de abonar a que se documente el fenómeno en el resto del país.
El estado de Chihuahua vive hoy, como nunca, el desprestigio de su clase política, absorta y enajenada como está, con su mirada puesta en el horizonte electoral de 2027. Las pretensiones por obtener cargos públicos en una democracia bien consolidada no representaría ningún problema, ningún sobresalto normativo. El asunto es que los aspirantes, representantes de prácticamente dos bandos políticos, han estado en campaña desde hace por lo menos dos años. Es decir, llevan más de 24 meses violando las leyes electorales sin que el órgano especializado, el árbitro en los comicios, representado por el Instituto Estatal Electoral, se anime a actuar frente a esa realidad.
Acicateados por el gobierno panista encabezado por la gobernadora María Eugenia Campos Galván, la mayor parte de la prensa (escrita y digital) que sobrevive gracias a las subvenciones del erario vía publicidad, onerosa en el caso de los rotativos El Heraldo de Chihuahua y El Diario, tanto de Chihuahua como de Juárez, se convierte en el escaparate para poner en juego las piezas del ajedrez electoral. Se le empezó a llamar “galopada”, al menos a la de su partido, y la gobernadora hace uso del término para incitar y luego, simuladamente, llamar a la calma de los impacientes funcionarios que en realidad se han puesto a competir bajo el arbitrio de Campos Galván.
En el contexto político de Chihuahua, el término “galopada” se refiere a la carrera interna y anticipada entre los aspirantes a suceder a Maru Campos en la gubernatura para las elecciones de 2027.
La gobernadora en realidad reafirma su control sobre esa “galopada” y de los tiempos políticos cuando reclama que “no ha muerto el rey (en este caso, la reina” y exige respeto a su investidura frente a los destapes prematuros.
Sin embargo, anticipa que próximamente habrá licencias o renuncias en su gabinete, por funcionarios que buscan competir en el proceso electoral del próximo año, apalancados en sus cargos.
Al mismo tiempo, el Consejo Nacional del PAN acaba de definir sus reglas para las gubernaturas, lo que formalmente marca el inicio de la “galopada”.
Así, entre los panistas encontramos a aspirantes como César Jáuregui Moreno (Fiscal General), quien busca la Presidencia Municipal de Chihuahua; Marco Bonilla (Alcalde de Chihuahua) quien busca la gubernatura; Gilberto Loya (Secretario de Seguridad Pública), también aspirante a la gubernatura; y Rafael Loera (Secretario de Desarrollo Humano y Bien Común), entre otros, que también buscan una u otra posición.
Hay un caso de plano más abierto: el del senador Mario Vázquez, quien hace poco declaró a la prensa que la candidatura (al gobierno del estado) debe “construirse en consenso” con la actual mandataria.
Del lado de MORENA, cuyo partido se ha venido posicionando como el más fuerte oponente del PAN en el estado, también varios aspirantes han roto las reglas con campañas abiertamente electorales. Es el caso del alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar; la senadora Andrea Chávez, o la diputada local Brenda Ríos, esta última que aspira a la candidatura de su recientísimo nuevo partido para buscar la Presidencia Municipal de Chihuahua.
En todos los casos, invariablemente, se utiliza el mismo modus operandi para violentar las leyes electorales vigentes en la legislación local: usar el nombre de revistas (la mayoría fantasmas) para simular entrevistas que luego el supuesto medio publica como si fuera una portada en decenas de costosos anuncios espectaculares dispersos por toda la ciudad, o por todo el estado, según el foco de atención requerido.
Hay un caso, quizá el más cínico, el de la exdiputada y actual dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez, en cuyos anuncios espectaculares sólo muestra una silueta, sin un rostro y con colores (que en política importan) que antaño usaba el PAN: azul y naranja, pero agregando mañosamente el rojo, y una leyenda que dice: “Daniela tiene carácter”, cuyo eslogan, en los barrios marginales se traduce y se pinta en bardas como “Daniela es cabrona”. Con esos trucos, la dirigente panista aduce que no se le puede adjudicar tales elementos publicitarios.
Otro punto es que los aspirantes a la gubernatura, Pérez Cuéllar por MORENA y Bonilla por el PAN, se “placean” en municipios que no les corresponde, hasta entregan obras o donativos y hacen uso de recursos del erario para promocionarse, incluso en la Ciudad de México o hasta en Washington, DC, con el supuesto pretexto de coordinar apoyos, facultades que, obviamente, sólo le corresponde al Estado mexicano, quiero decir, al gobierno federal y sus vías diplomáticas.
Hay, en general, mucha simulación, lo cual genera risas nerviosas porque, como se sabe, si estos aspirantes hablan de combatir la corrupción, no se ve cómo estén dando el ejemplo en estos días y desde hace dos años.
Con el título de esta entrega parafraseo al clásico reportaje de Francisco Ortiz Pinchetti que escribió para Proceso hace cuatro décadas, y en el que reportaba unas carreras de caballos en el municipio de Buenaventura, Chihuahua: “Cuando los narcos de Chihuahua apuestan, ni el gobernador los para”.


