Cruz Pérez Cuéllar: soy ProVida, y qué
A Cruz Pérez Cuéllar sólo un pronunciamiento le faltó: decir que es panista. Al finalizar la semana pasada declaró ante cien pastores y representantes de otras organizaciones cristianas: “siempre he sido ProVida y ProFamilia”. Y sin tapujos confiesa que está adscrito por esa vía a la ultraderecha política chihuahuense.
Es de los que ha venido apoyando que la Constitución local se declare protectora de la vida desde el momento de la concepción, tesis preconizada por la reacción conservadora más recalcitrante que actúa en los países más atrasados del planeta y que ha sido combatida aquí en Chihuahua por el movimiento feminista desde la época de Francisco Barrio.
Podríamos decir al respecto que eso por sabido se calla. Que Cruz Pérez Cuéllar tiene esa tesis como su más íntima convicción, no es noticia, porque desde hace varios años es fama pública.
Lo que sí mueve a sorpresa es la segunda parte de su declaración, cuando dice: “MORENA nunca me ha condicionado”, lo que habla claramente de que este partido se ubica también en una tolerancia cómplice con ese pensamiento ultraderechista contenido en la primera parte de su discurso ante los dirigentes religiosos.
En realidad MORENA, que a ratos es partido, en ocasiones movimiento y a veces es gobierno, constituye un muégano ideológico con una argamasa que lo mismo combina preceptos de la izquierda que de la derecha, aunque privilegia hipócritamente los primeros, no obstante lo cual no pocos pensadores y analistas del país ya no ubican a MORENA dentro de la izquierda política, y es una apreciación justa, a la luz de tantos y tantos pastores que hoy navegan al amparo del lopezobradorismo.
No olvidemos los vínculos del morensimo con el farsante y abusador sexual Naasón Joaquín García, el líder del negocio llamado “Luz del Mundo” que está siendo procesado en una prisión norteamericana.
Dígalo si no el PES (ahora PAZ) es un partido satélite de MORENA, construido sobre bases evangélicas, refrendadas por López Obrador, quien discretamente se adscribe a esas confesiones, desvirtuando al juarismo que hipócritamente dice profesar. El PAZ es un partido que se dedica a cazar diputaciones y cargos a lo largo y ancho del país.
Hasta aquí estamos exponiendo algo que se sabe de mucho tiempo atrás. El problema es que Cruz Pérez Cuéllar, posible candidato a la gubernatura del estado por MORENA, no tan sólo es lo que dice ser, sino que además nunca marcará una frontera clara entre sus convicciones personales –a que todo mundo tiene derecho– de sus responsabilidades públicas que le obligan en un Estado laico.
Para él siempre las convicciones que ahora ha difundido son el anuncio de que irá en contra de una agenda feminista de primer orden en materia de salud reproductiva, diversidad sexual, interrupción legal del embarazo, eutanasia, matrimonio igualitario y diversidad familiar.
Pienso que eso no lo cambiará su eventual arribo a un cargo en el futuro, porque es de fanáticos hacer públicas esas declaraciones. Lo que me preocupa es la claudicación de muchas feministas que le toleran eso ahora y mucho más en el devenir de su acción política, porque parece que han defeccionado también de un tema nodal en la agenda de las mujeres.
Se comprueba que para los candidatos morenistas llegar al poder es lo importante, no para qué se llega, y menos cuando eso compromete a ponerle límites y autocontención a las convicciones personales que sólo los políticos inteligentes practican con apego a una ética de congruencia.
Y hablando de ética, eso es algo que no está en el diccionario de Cruz Pérez Cuéllar.


