‘Coordinadores’ o candidatos: Ariadna Montiel se enreda en su lengua
En estos días vi en la televisión comercial una entrevista que la periodista Denisse Maerker le hizo a Ariadna Montiel, la líder nacional de MORENA. Maerker le formuló una batería de preguntas precisas y consistentes en torno a la simulación mediante la cual se violentan las leyes electorales, denominando “coordinadores” a los virtuales candidatos a las gubernaturas de los estados, subrayando que no tiene sentido que la ley vaya marcando una pauta y la realidad corra en otro sentido.
Esta pregunta anda en boca de todos los periodistas y de los ciudadanos atentos a este proceso.
Como se sabe, hoy, para torcer la ley, los candidatos se llaman de otra manera, aparentando que no buscan emprender una tarea electoral. Además se hizo hincapié en que los otros partidos, como el PRI y el PAN, han caído en el mismo vicio, desde luego que con diversos nombres, lo que es grave porque se abona desde todas las plataformas políticas la transgresión de la legalidad que se relega a una simple literatura balín, ante la mirada cómplice y la incuria de las autoridades electorales.
La señora Montiel, con el rictus facial de una destacada integrante de la nomenclatura soviética, escuchaba pacientemente la pregunta, hacía que reflexionaba la respuesta, pero la ignoraba totalmente, contestando con evasivas y otros temas que le permitían ir sorteando tal entrevista.
Me recordó aquel viejo método de enseñanza del inglés, llamado Ollendorff, por el nombre de su autor, el doctor alemán Heinrich Ollendorff. Con esta pedagogía los aprendices del idioma podían sostener largas e incoherentes conversaciones, porque de lo que se trataba era de priorizar la corrección gramatical, pasando por alto el contenido de las preguntas y, sobre todo, de las respuestas.
Va un ejemplo: ¿Usted votará en las elecciones de 2027? Y la respuesta inesperada: mi mamá cocina muy bien el menudo. Y así hasta el infinito.
En el caso que me ocupa, la periodista Maerker persistía en sus preguntas, pero sólo recibía respuestas de Montiel al estilo Ollendorff. Y como suele suceder con los malos sofistas y con los mentirosos, estos se desbarrancan por mera equivocación, aunque crean que están sosteniendo lo que corresponda a sus intereses.
A la afirmación de que a los “coordinadores” se les trata ya como a los futuros candidatos y todo transcurre al más puro estilo de los destapes priistas para evadir el filo de las preguntas, la Montiel dijo, por ejemplo, que no todos los “coordinadores” necesariamente se iban a convertir en candidatos.
Como se sabe, eso riñe con la realidad que le reclamaba la periodista a la dirigente partidaria, pero esta, falaz en sus palabras y comportamiento, no encontró en ningún momento respuesta coherente alguna ni creíble, sobre todo cuando de muchas formas se le habló del carácter dúctil (yo digo oportunista) de MORENA que, cuando le conviene es un movimiento, y cuando mejor le acomoda, es partido político, y cuando juega con la voluntad de la gente, es aliado del Verde o del PT.
Lo único rescatable de las respuestas de Ariadna Montiel es cuando afirmó que ser “coordinador” no quiere decir que en automático se es candidato, lo cual es absolutamente engañoso, y eso, a la postre, le va a generar problemas al oficialismo, como el que está surgiendo en el estado de Guerrero, donde se designó a Beatriz Mojica, cuya decisión tuvo como respuesta la del cacique Félix Salgado Macedonio, el padre de la actual gobernadora, quien resiste porque no lo hicieron candidato y ha declarado que a esta “coordinadora” la nombraron para eso, no como candidata, y que por tanto él seguirá su gira para que lo aclame el pueblo de ese estado.
Los dislates de la Montiel han provocado estas consecuencias absurdas.
Imagine usted que una mañana de estas (no será en estos días porque la presidenta Sheinbaum estará en Ciudad Juárez) se nombra a Andrea Chávez como “coordinadora” y Cruz Pérez Cuéllar diga, siguiendo el método Ollendorff, o el sistema Macedonio, fingiendo ingenuidad, que a su contrincante le dieron ese cargo, mas no el de candidata del partido para el 2027.
Para mí, políticamente Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar representan la tragedia política de Chihuahua, el derrumbe de la vida democrática local. Pero de que pueden ser tan mañosos como la dirigente Montiel, no me queda duda.


