Con personajes como Gustavo Madero, aparece aquí ‘Somos México’
Somos México es el nombre que tendrá, seguramente, un nuevo partido que se inaugurará en la competencia electoral en el 2027. Por la información que corre a través de los medios no se ve que el Instituto Nacional Electoral pueda negar dicho registro al nuevo partido. Empero, la intolerancia reinante puede llevar a una tropelía inadmisible.
Por el sentido democrático que tiene esta columna, saluda la aparición del nuevo partido, y de todo aquel que, cumpliendo los requisitos legales, alcance esa meta. Obviamente que existen discrepancias, pero eso es harina de otro costal.
En la capital de la república el fin de semana el futuro partido celebró un evento para dar a conocer que se colmaron todos los requisitos que la ley establece. De alguna manera esa comunicación se revistió con el ánimo propio de las fiestas; se palpaba que habían hecho el esfuerzo y habían logrado el objetivo.
En columnas posteriores, y ya que se disipen todas las interrogantes que hay sobre los esfuerzos que se están realizando para registrar nuevos partidos, abordaremos el contenido de sus propuestas y, en la medida de lo posible, críticas pertinentes, porque hoy por hoy, navegar en el mar electoral es difícil, por el talante hegemonizante que tiene MORENA, que sin pudor alguno declara que aspira a “carros completos”, como se decía en el argot de la politiquería priista.
La revisión de personalidades, que sin duda se convierte en indicador de la calidad del futuro partido, nos habla de que figuras importantes y de relieve intelectual están acompañando a Somos México. Excelente. A la par hay políticos de larga data a los que se les exige, al menos, una autocrítica de su desempeño durante las décadas anteriores a la última elección de la que resultó presidenta Claudia Sheinbaum. No es poca cosa que se haya generado un colapso de partidos como el PRD, que en su momento estuvieron llamados a metas y perdurabilidad más altas.
En la escena local, por decir lo mínimo, figuras que se han sumado a este proyecto, como Gustavo Madero, opacan la fundación de ese nuevo partido. Su trayectoria, a decir verdad, no es atractiva ni mucho menos un buen imán que aglutine a sectores de élite económica; baste decir que en 2016 una candidatura como la de el Chacho Barraza alcanzó artificialmente 200 mil votos que se le restaron al PAN que encabezada electoralmente el político señalado, al lado del hoy morenista Javier Corral.
Cuando la existencia de los nuevos partidos sea un simple cambio de fichas en el tablero, poco aliento habrá para el proyecto democrático que el país requiere.


