Andy López: ‘Cuando me vaya de tu lado’
Se fue Andy, pero nadie lo va a extrañar. Quiere ser diputado y no necesitaba dejar su dinástico cargo en MORENA. Ya se han hecho cualquier cantidad de interpretaciones para explicar la partida del retoño de López Obrador, que quiere seguir el camino de la política.
Dicen que su llegada a la dirección de MORENA no es nepotismo, pero no hubiera ocupado el cargo de secretario de Organización si no fuera por ser hijo de quien es y que se apuntó para fundar una dinastía tabasqueña para continuar en el poder a la sombra de un caudillo que se refugia en Palenque.
Escogió, para su desgracia, el peor momento para renunciar al cargo, justo cuando el próximo domingo se realizarán las elecciones de Congreso en Coahuila, donde se prefigura un triunfo prácticamente total del PRI de los hermanos Moreira, falange norteña de “Alito” Moreno.
Andy no quiso estar a la hora de esa desgracia, precedida por las cuentas mochas que entregó en las recientes elecciones de Durango y Veracruz.
Es de risa el balance que hace a la hora de claudicar en el cargo. Presume millones de adherentes a MORENA, comités aquí y allá, como si todo se hubiera realizado por su brillante desempeño, como si no hubiera llegado al cargo por el linaje de su señor padre.
Aquí cabe el refrán de que nunca segundas partes fueron buenas. Al tratarse de una figura menor, no ha de confundirse la opinión pública esperando una decisión de la presidenta Sheinbaum de apartarse de su tutor, al que le rendirá pleitesía el día último de este mes, que decretó para festejar los dos años de continuidad morenista, que nos trajo la elección de 2024.
El hijo Andy y el padre Andrés Manuel no pueden ser vidas paralelas, por más que medie una cuota de consanguinidad de paternidad biológica. Andy llegó a la política prácticamente cuando la mesa estaba servida, tras una larga jornada de lucha por la democracia en el país, que ahora indebidamente se le atribuye exclusivamente al héroe de Macuspana.
Llegó a la política cuando ya había poder suficiente para construirse una sólida plataforma. Su padre fue líder del extinto PRD, luego jefe de Gobierno de la CDMX, y finalmente presidente de la república, hoy con ansias de Jefe Máximo; en cambio Andy, con una magra hoja de servicio, no ha hecho nada, salvo negocios y escándalos al amparo del poder. Le gustan los lujos, los viajes y el arte caro, la buena mesa y los mejores vinos, y que lo rodeen guaruras, como sucedió recientemente en Chihuahua.
Seguramente seguirá los pasos de los retoños de otros hombres del poder que presagian su futuro.
Para diputado, a donde llegará caminando, según Adán Augusto López Hernández, le falta madera, ya que no ha dado muestras de que la tribuna sea su fuerte, la argumentación su oficio, y la redacción de iniciativas su modo de realizar la política, lo cual permite avizorar que de llegar a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, lo convertirá en un “parlamentario” del montón, y desde luego reconocido con el remoquete de “Andy”, el mero hijo de su papá.
Es la desgracia de colocarse a la sombra de un árbol frondoso, debajo del cual suele no florecer nada.
Engreído el muchacho, es muy probable que le espere el ocaso.
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PD: Agradecemos a Chico Ché y la crisis, con raíces tabasqueñas y grupo favorito de AMLO, el título de esta entrega, por su canción Cuando me vaya de tu lado, del disco El Pejelagarto (1977). Ver video:


