Columna

México propone refundar la ONU

Ha sido un tema recurrente plantear que la Organización de las Naciones Unidas deba reformarse a fin de que cumpla de una mejor manera el papel que se estableció en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Sólo quienes no están de acuerdo con una organización de esta dimensión se han dedicado, a través de las décadas, a sabotear o nulificar su importante misión mundial.

El martes 26 de mayo Héctor Vasconcelos, representante permanente de México ante la ONU, llamó a la refundación del organismo y postuló que se encuentra en “la mayor crisis política, financiera y de credibilidad” que la aqueja desde su fundación, hace casi 81 años. 

Una crítica del gobierno mexicano de ese tamaño debiera ser planteada desde varias aristas, lo que no hizo Vasconcelos. Es innegable el papel que el órgano internacional ha jugado, por sólo poner tres o cuatro ejemplos, en la descolonización que siguió a la Segunda Guerra Mundial, cuando muchos países de varias regiones del mundo se sacudieron el yugo de las potencias dominantes. Hubo varios países que aportaron altas cuotas de sangre para obtener su independencia y constituirse en estados. 

El aliento lo recibieron de los fundamentos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, instrumento que a su vez inspiró una multiplicidad de aparatos de la ONU que van desde la defensa de las infancias, promoción y defensa del patrimonio cultural, hasta sus permanentes pronunciamientos en contra de la violencia y la barbarie que no ha dejado de estar presente. 

La crisis de la ONU en muy buena medida se explica por el comportamiento de las grandes potencias que no la respetan y le impiden prodigar sus mejores propósitos. 

Héctor Vasconcelos, a este respecto, ha puesto el acento en la necesidad de “transformar a fondo el Consejo de Seguridad”, donde las potencias (EUA, Inglaterra, Francia, Rusia y China) tienen derecho de veto en las más importantes resoluciones en favor de la paz. En este Consejo participan representantes no permanentes que se eligen periódicamente y que en conjunto con aquellos, pueden votar, por ejemplo, resoluciones humanitarias que se van al cesto de la basura cuando son vetadas por cualquiera de los poderosos miembros permanentes.

A este respecto al menos una reforma sería indispensable y Vasconcelos impulsa la propuesta, compartida con Francia, que busca que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad se abstengan de ejercer su derecho de veto cuando existan genocidios, crímenes de guerra o crímenes de lesa humanidad, argumento que en estos momentos resulta irrebatible, o sea, dejar atrás la realpolitik.

Si la ONU tiene como meta fundamental promover y garantizar la paz mundial, debe tener la facultad de emitir resoluciones de manera vinculante y obligatoria, de acatamiento ejecutivo y conforme al derecho internacional. Esto tiene una historia particular muy conocida, pero hoy es importante no perder de vista que el hegemonismo estadounidense, chino y ruso amenazan permanentemente al derecho internacional en favor de las soluciones unilaterales y bélicas. 

En este marco se podrían poner los ejemplos actuales de Palestina, Líbano, Irán, recurrentemente agredidas por Israel y sus aliados norteamericanos, principalmente. El caso de Ucrania habla en el mismo sentido: se le ha destruido en franco desafío de los mecanismos de negociación y favorables a la paz. 

Así, es de reconocerse la pertinencia de las palabras del representante mexicano ante la ONU, lo que no es obstáculo para cuestionar la tendencia de la política mexicana desde los tiempos de López Obrador a favorecer la peregrina idea de que la política exterior se dicta por la política y la circunstancia interior de México.

Hasta ahora no se ha visto una habilidad diplomática o comercial que fortalezca el multilateralismo y eso contribuye a que la crítica de Vasconcelos se pueda perder en una velada crítica que endulce los oídos de Trump, principal enemigo de la existencia de la ONU. 

La ONU, sino sale del atolladero en el que se encuentra, puede llegar a morir de inanición, y sin recursos para moverse en el mundo, es difícil que alcance sus metas. 

De todas maneras, solidarizarse con el organismo, con todas las críticas que se le puedan hacer, tiene importancia en esta circunstancia mundial de guerras y agresiones.