Columna

El desagravio a Giner que nunca llegó y se conformó con ‘Dios nunca muere’

Era el verano de 1964, pero esta vez fue distinto para mí. El escenario era el patio central de la Escuela Secundaria Federal de Ciudad Camargo, y éramos un revoltijo de personas, entre alumnos, maestros, familiares y autoridades educativas, que contábamos los minutos en el sopor de una tarde dispuesta para mi graduación. 

Doble era mi papel: recibir el diploma que me permitiría continuar adelante, y como presidente de la sociedad de alumnos, dirigir un mensaje de despedida, contando en el presidium con el gobernador del estado, Práxedes Giner Durán, que orgulloso pisaba su tierra.

Llegado mi turno frente al micrófono hice lo habitual, pero se me escapó un párrafo que para las autoridades presentes resultó escabroso. Había propuesto con antelación que la generación llevara el nombre del comunista “David Alfaro Siqueiros”, preso político, pero sobre todo muralista camarguense distinguido, nacido en El Tecuán. 

Se revocó esta pretensión y se transigió con Justo Sierra, quien jugó un papel destacado en la educación nacional durante el porfiriato, al que sirvió.

Esto ahora es sencillo de entender, pero en aquellos años eran complicadas estas decisiones. 

Algo dije que no embonó en la buena conciencia de quien se suponía la máxima autoridad presente en el fin de cursos. Nada que realmente hoy resulte escandaloso y políticamente incorrecto, menos para un adolescente en formación. 

Pero eso ocasionó la reconvención y luego se propuso un discreto desagravio al personaje principal, que consistía en que yo pidiera a la orquesta la canción que tanto gustaba al general, La barca de Guaymas

Para mi poca fortuna la orquesta no la tenía en su repertorio y la graduación continuó sin mayores contratiempos. 

Al final, lo que se escuchó fue el vals Dios nunca muere. Mi redención nunca llegó, pero el general igualmente se fue complacido.

Tiempo después supe que él, cercano al grupo político de Álvaro Obregón y Plutarco Elias Calles, tenía más que motivos para amar una canción que aludía a los litorales de Sonora, tierra de su gran plataforma política, que lo había llevado a ser de los cinco generales más importantes del país y gobernador de Chihuahua, para su desgracia histórica.

Cosas de la oratoria.