Columna

MORENA Chihuahua: ya bailó Bertha

La izquierda chihuahuense se ha perdido; si alguien la encuentra, que la regrese. Cruz Pérez Cuéllar, apodado como “el coordinador”, ha hecho pálidos esfuerzos por presentarse al lado de la izquierda política, aunque él tiene raíces muy profundas y convicciones actuales de estar en la derecha tradicional de Chihuahua, esa que tiene como su hábitat predilecto el estar al servicio de las viejas y nuevas élites económicas. 

En otras palabras, él es de derecha por convicción, pero además es parte de quienes están por principio en contra de los postulados de izquierda más reconocidos, como la equidad social (equidad sustantiva), laicismo, interrupción legal del embarazo, matrimonio igualitario, posturas anticorrupción, y la práctica de la democracia en el más amplio radio de actividades, que van desde los partidos hasta las organizaciones sindicales que la Cuatroté se ha empeñado en mantener en un esquema corporativo al más puro sabor del rancio priismo. 

Las actividades de Pérez Cuéllar transitan por avenidas diferentes y contradictorias. Por las amplias calzadas corren en pos del poder en Chihuahua grandes intereses capitalistas y neoliberales, con asiento en la fronteriza Ciudad Juárez. Ellos en privado financian el fraude a la ley, que se significa en dos años de campaña anticipada que viola la competencia equitativa electoral.

En realidad no necesitan mostrarse mucho públicamente porque lo suyo es la secrecía, el sigilo, muy propicio para la consumación de las peores aristas que cobra la corrupción política en México. Ellos saben cómo hacerlo, y desde luego Pérez Cuéllar también.

Se puede afirmar que, salvo lo que hasta ahora en el ámbito de la derecha conservan el PAN, Maru Campos y Marco Bonilla, la inmensa mayoría de esta expresión política ha transitado a MORENA, y eso está causando malestar en grupos muy reducidos que ahora quieren reivindicar este proyecto, nacido de un aglutinamiento de contradicciones que lejos está de permitir expresarse como un genuino partido político. 

La consecuencia de esto es que se asume como movimiento por la ductilidad que brinda el concitar alianzas que van desde las que se traban con delincuentes, hasta las se pactan con la ultraderecha. En el movimiento cabe todo y para eso fue hecho. Buena afirmación aquella que hizo Porfirio Muñoz Ledo de que MORENA era un muégano (simples piezas aglutinadas).

La semana que concluyó, Pérez Cuéllar se presentó acercándose a una izquierda realmente sin historia, pero que alimenta una narrativa de que él también se mueve en ese ámbito. Destaca en ese pequeño periplo, más de apariencia que de realidad, la presencia de Bertha Luján Uranga, llamando a “cerrar filas” con el “coordinador” por Chihuahua.

En alguna parte de su llamado a esa unidad, Luján derrapó: “Quiero que en este plan se incluya la ‘C’ de Cruz Pérez Cuéllar, que hoy es nuestro candidato (sic), o va a ser nuestro candidato, para la gubernatura del estado de Chihuahua”.

Bertha Luján no es cualquier figurín. Uno de sus antecedentes se encuentra en la vieja democracia cristiana, alentada por los triunfos de esa expresión en países como Venezuela y Chile, por su militancia por un sindicalismo libre, democrático e independiente, por su actitud contra el antiguo TLC y su señera militancia en lo que fue el Frente Auténtico del Trabajo (FAT). En los tiempos difíciles de las luchas estudiantiles de los años setenta en Chihuahua, estuvo presente y destacó como representante de la Escuela de Contabilidad.

Con esa trayectoria sorprende que hoy venga a “cerrar filas” con un hombre de la derecha como Cruz Pérez Cuéllar. Se le olvidó su pasado, cambió de lentes. No lo sé. Pero me queda claro que su llamado a una unidad tiene como propósito llegar al vértice más alto del poder en este estado, prescindiendo de ética política, y agazapada tras la derecha que, entre otras cosas, fue apoyada por César Duarte, como es el caso del patrocinio que el alcalde de Juárez con licencia tuvo durante la tiranía del ballezano, hoy preso en Almoloya.

Eso me sorprende. No así que ganaderos de pedigrí, como Eduardo Prieto, busquen la postulación como diputados por MORENA; o que el regidor Miguel Riggs, que ha saltado del PAN a MC y ahora a MORENA y sea un contumaz enemigo de la educación sexual de infantes y jóvenes, según sus dichos públicos, quiera postularse a la alcaldía; o que hombres recién llegados al mundo de los negocios que van creciendo, como Sahir Rentería, también se inscriban. Para ellos las puertas están abiertas y las migajas son para quienes alguna brizna de izquierda tienen en su haber por una práctica con historia acreditable.

Pero ya ven, ni las historias garantizan algo, por lo que bien se puede cerrar este texto con la muy popular frase, en vías de convertirse en refrán, de “ya bailó Bertha”.