El derecho agota a los ciudadanos, aunque no lo crean
Tengo singular aprecio por la obra de Agustín Basave, un académico y pensador de origen priista ligado a Luis Donaldo Colosio; también con la izquierda democrática, que lo llevó un tiempo a presidir el PRD, indubitablemente una mala experiencia.
Hoy, en la cercanía del Día del Abogado, repasé algunas páginas de su libro Mexicanidad y esquizofrenia. Los dos rostros del mexicano, publicado en 2011 que le prologó Roger Bartra.
Ahí podemos leer:
“Los de antes eran abogados, los de hoy actúan como si lo fueran. En el antiguo régimen mexicano, y en el actual, la mayoría de los políticos corruptos de altos vuelos solían ser excelentes juristas, con o sin título. La escuela la fundaron miembros de la vieja guardia del sistema político mexicano y la leyenda continúa porque existen nuevas generaciones de funcionarios emanados de todos los partidos que aprendieron la lección y siguen haciendo fortunas al vapor reproduciendo el modelo y comportándose de similar manera. Son más jóvenes, más modernos, y si bien entre ellos la proporción de licenciados en Derecho es bastante menor, en esencia son casi iguales a los predecesores”.
Para no seguir citándolo extensamente, sólo les recuerdo que vienen de un modelo en el que “el viejo político (…) estiraba la prosodia y hablaba del Estado de Derecho, como si las mayúsculas se pronunciaran”.
Se trata de un modelo que ha resultado muy dañino para la vida pública nacional, pero que también, cuando lo vemos actuar en el teatro de la política, provoca risa porque precisamente se trata de la burla hacia la esquizofrenia.
Encontramos aquí toda una liturgia para ser testigos de una moraleja que padecemos quienes luchamos contra la corrupción, amparados en el derecho. Basave lo dice magistralmente;
“En este país no hay recursos legales agotados por ciudadanos, sino ciudadanos agotados por recursos legales”.
Parece cosa de risa, pero no lo es… No tanto.


