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Los panistas no saben gramática

Primero hicieron de Luis H. Álvarez un monumento que lo achica, homenajeándolo de manera doméstica y entre puros panistas que presumen ser de cepa, pero que en algunos casos son simuladores.

Luego, cuando colocaron un cubo de mármol negro en la plataforma que sostiene su busto, le adosaron su currículum vitae, de mal gusto pero pasa. Lo que no tiene perdón alguno es que sobre ese mármol negro hayan dejado notorias faltas de ortografía que demuestran la supina ignorancia de los munícipes y sus corifeos.

Parafraseando al poeta portugués Fernando Pessoa, de su Libro del Desasociego y por tratarse de panistas asiduos y confesos, expreso que el haber haber tocado los pies de alguna imagen de Cristo no da derecho a cometer errores de ortografía, menos sobre un mármol que pretende dar memoria eterna a un prócer. Pessoa lo dijo de manera más elegante, por supuesto: “El haber tocado los pies de Cristo no justifica los errores de puntuación”.

Los panistas artífices del monumento están peleados con las mayúsculas, con los acentos que cambian todo cuando no se ponen, y otras lindezas de esta especie.

Qué vergüenza. De aquí en adelante no presuman que fueron a escuelas de alto nivel, porque en las públicas suele enseñarse buena gramática.

Categorías:   Columna

Comentarios

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    Publicado: 2 noviembre, 2019 18:41

    Trini

    Corrección: “Los panistas -que ordenaron ese monumento- no saben gramática”. En otro orden de ideas, es pésimo que el Presidente MORENISTA diga que está en ciernes un golpe de Estado, nadie desea eso y si es así, que los desenmascare, pero lo que para él es ineludible como Jefe de Gobierno y Jefe de Estado, es poner orden y combatir a los criminales, no premiarlos y menos aún exonerarlos, si no puede con el paquete, que deje de ser tan soberbio y aferrado y reciba propuestas y acciones de la sociedad civil toda, incluidos nosotros, sus opositores políticos, a menos que, para él sea tarea esencial tratar de aniquilarnos como lo intentó el viejo PRI, en vez de combatir a los verdaderos enemigos de los ciudadanos del país, aquellos que medran con el dolor de otros a través del crimen.