Amartemas,  Columna

Verdi llega a Chihuahua

El gran músico italiano Giuseppe Verdi llegará a Chihuahua este fin de semana. Su obra será ejecutada por la Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua (OFECH), bajo la batuta del maestro Iván Del Prado, con el coro de la maestra Tatevik Ayvazyan, y un elenco encabezado por Génesis Moreno (Violetta), Isaac Hurtado (Alfredo) y Juan Carlos Heredia (Giorgio Germont). De una o de otra forma Verdi ha estado presente en la magra historia cultural de la entidad.

Por ejemplo, Friedrich Katz, en su voluminosa biografía de Pancho Villa nos da cuenta que un 15 de enero del lejano 1914 se convocó a una de las clásicas veladas literario-musicales que registra el costumbrismo de la época para celebrar la limpieza del estado de Chihuahua de traidores huertistas, luego de la Toma de Ojinaga. 

En aquel año el escenario fue el Teatro de los Héroes, lamentablemente perdido en un incendio, y el motivo de la velada fue homenajear a Villa. Entonces un par de pianistas, Margarita Romero y Carmen Corral, brindaron un recital de Il Trovatore, una de las piezas notables del compositor italiano.

Ahora, ciento once años después, tendremos a Verdi de nuevo en Chihuahua, en un teatro que lleva el mismo nombre –pero no es el mismo– con la obra La Traviata, estrenada en Venecia en 1853 sin mucho éxito, no obstante que con posterioridad se convirtió en imprescindible en las salas de conciertos del mundo.

El libreto toma la novela La dama de las camelias, de Alejandro Dumas (hijo) como argumento y esencialmente trata de un tema que si ahora es difícil, entonces lo era mucho más: el amor cortesano, que se había prolongado hasta bien entrado el siglo XIX. 

En la obra se combina el amor y un desenlace fatal de muerte, precisamente de Violetta, enferma de tuberculosis (perdón por el spoileo). 

En realidad, esta breve nota pretende plantear como interrogación ese dilema que ha acompañado a muchos músicos y poetas, y más a las grandes líneas de la crítica: ¿El creador revela su personalidad en la obra o puede estar absolutamente distante de la misma, como lo estaría un cirujano al operar a un paciente? 

Hay quienes como el notable filósofo e historiador de las ideas, Isaiah Berlin, piensan que Verdi fue de los últimos artistas naif, aunque luego en una entrevista se retracta para hacer una disección entre lo ingenuo y lo sentimental, entendiendo por esto último el propio retrato del creador.

Sea cual sea la opinión por la que uno se decante, no se deja de pensar que quien compone una obra tan excelsa sea absolutamente ajeno a la narrativa que lo contiene y a la propia biografía, por más que los investigadores precisen los momentos en los que las obras aparecen. 

Verdi fue notable por muchas otras obras y jugó un papel esencial en el resurgimiento de Italia, que estaba “balcanizada” en un as abigarrado de pequeños estados, con el predominio externo de los austriacos. En esa línea dio cuerpo al sentido de nacionalismo que concluyó en la instauración de una monarquía que llegó hasta finales de fascismo de Mussolini, a mediados del siglo XX.

El autor italiano es lo que se puede considerar un inmortal de la música. Y no quiero omitir lo que el mismo Dumas escribió en su famosa novela y que a algunos les ha sucedido: “Querida Margarite, no soy lo suficientemente rico como para poder amarla de la forma que me gustaría; pero tampoco soy tan pobre como para dejarme amar como usted pretende”. Es la fuerza del destino.

Libiamo, libiamo.