¿Es Chihuahua el eslabón débil de una cadena a punto de romperse?
Aunque tengo una visión de lo que está sucediendo en Chihuahua y sus implicaciones nacionales e internacionales, y además estoy consciente de mis grandes limitaciones para incidir en la coyuntura, en esta ocasión opto por interrogar, por preguntar a los ciudadanos y ciudadanas si en el país, si nuestro estado, es el eslabón débil de una cadena que se encuentra al borde de una profunda crisis política que pone en peligro las pocas libertades que aún nos quedan. Luego entonces, encontrarás aquí más preguntas que respuestas, pero la pretensión es llegar a certidumbres para actuar.
Desde esta esquina de la patria subrayamos que esa crisis se expresa de manera más aguda en Chihuahua. ¿El gobierno de María Eugenia Campos Galván ha colapsado y ha de ser sustituido a la brevedad, incluidas sus plataformas y propuestas que se alientan desde el poder público a través del PAN?
Si, como se dice, Maru Campos quiere brincar a la escena política nacional, ¿los ciudadanos vamos a permitir que un Congreso del Estado nos imponga un gobernador o gobernadora, producto de un gobierno fallido?, ¿estará el autodenominado “panismo de cepa” dispuesto a tolerar esto, y el panismo electorero a imponerse?
¿La presidenta Claudia Sheinbaum está actuando bajo un estricto y mezquino proyecto de poder, empleando siniestros mecanismos del derecho penal para extender la sombra morenista en Chihuahua?
¿Cómo repercutirá esta crisis en el resto del país, donde se resisten los designios de MORENA a los ejecutivos estatales, como sucede en Michoacán, Zacatecas, aquí mismo en Chihuahua y otras partes?
Hoy vivimos de manera abierta –o soterrada– la más detestable lucha de ambiciones por el poder. ¿Acaso los intereses de la población, sus ciudadanas y ciudadanos, son absolutamente secundarios para la clase política, interesada exclusivamente en el cambio de la estafeta del poder para seguir medrando, como se ha venido ejecutando de manera artera y descarada desde el pasado reciente, bajo la tiranía de César Duarte?
La crisis de los partidos políticos es contundente. ¿Hoy no sirven para mediar la decisión ciudadana a la vista del nombramiento de una nueva administración? ¿El proyecto morenista fraguado en la imposición de Cruz Pérez Cuéllar, por otra parte, representa la continuidad de la corrupción política como forma de gobierno, y no es cierto que se signifique por una renovación de la vida pública en lo más mínimo? ¿Eso debemos impedirlo? En ese contexto, ¿tiene sentido que el IEE, más allá de lo que dispone la ley, lance convocatorias a candidaturas independientes?
Me parece que es un momento en el que no nos debemos quedar ni con los detalles ni con los efectos visibles en la superficie de los sucesos recientes en la vida pública del estado y del país, como si todo lo existente estuviera en la esfera del poder. Son importantes, pero, ¿hoy se emplean como distractores?
Es tiempo de cambiar de dirección y de que nos hagamos cargo, hombres y mujeres de Chihuahua, de que lo que no hagamos nosotros por nosotros mismos, no lo va a hacer nadie, ni conviene que lo haga.
La soberanía radica en el pueblo y se plasma en la creación de instituciones para su beneficio. Basta de comerciar con los intereses de Chihuahua.
En ese marco, se propone abrir un debate para dar respuesta a estas interrogantes, y, en todo caso, elaborar un plan político con propuestas puntuales y trazar un plan de acción enérgico que marque un momento de inflexión, para que el genuino interés de los chihuahuenses ocupe el primer lugar y se le cierre el paso a una partidocracia evidentemente podrida.
¿Qué tan dispuestos estamos a emprender una acción de estas dimensiones? ¿Estamos ante lo imposible?


