En Chihuahua tenemos un Congreso artificial
En el estado de Chihuahua –y me refiero a sus ciudadanas y ciudadanos– no estamos en la posibilidad de presumir a nuestro Congreso local, que hoy tiene mucho de artificial y muy poco de inteligente. En ese escenario, que se supone es por antonomasia la tribuna más alta en cualquier democracia que se digne en ser llamada así, debiera debatirse la política que importa y las decisiones públicas que impactan genuinamente en la vida cotidiana de sus representados. Pero no.
En lugar de eso, y en aras de presumir algún talento parlamentario, o de plano para intentar demostrar algo de chamba a cambio de los munificentes salarios que devengan, los legisladores de prácticamente todos los partidos ahí representados no hacen más que provocar vergüenzas ajenas a la hora de presentar eso que nada más por mera formalidad procedimental llaman “iniciativas”.
Se trata de inacabados libretos, escritos al bravazo, para autosatisfacerse en el histrionismo personal (a veces ni eso), bosquejos de una mañana de tedio que les sirven de pretexto a los diputados y diputadas para exponer asuntos que rayan en lo risible, pero revestidos de una artificiosa solemnidad que, ni modo, le hacen la nota a la mayoría de los medios que se alimentan acríticamente de esos dislates oficiales.
Por eso es importante leer entre líneas lo que dicen estos servidores públicos en sus ocurrentes participaciones, tanto en la tribuna como en las mesas de trabajo que forman parte del ahora deshonrado quehacer legislativo. Y no se diga en el seguimiento a sus acciones, lo cual puede resultar en una ociosidad y pérdida de tiempo para muchos, porque hay quienes no se asumen con la audacia de la oratoria y prefieren ir a hacer campaña a las colonias populares con el pretexto de escuchar, dicen, “de primera mano las inquietudes, necesidades y propuestas de la gente”.
Para muestra basta un botón, un vistazo somero a una semana cualquiera de las sesiones del Pleno, para notar lo que hacen nuestros representantes (esto último lo digo por un simple imperativo gramatical inclusivo).
Por ejemplo, en la sesión del martes pasado el diputado Alfredo Chávez Madrid, propuso “crear una ley para fomentar, pero también para regular y vigilar el correcto uso y desarrollo de la inteligencia artificial en la entidad”.
Panista al fin, la base de esta propuesta, de entrada, no prescinde de los términos de control que suelen acuñar los de su bancada, como “regular” y “vigilar” tal o cual actividad, y además, fíjese usted, contempla “prohibir la manipulación subliminal (como político en nómina ahí sí sabe de qué habla), la clasificación social generalizada (el panismo siempre clasista) y el uso indiscriminado de tecnologías biométricas en espacios públicos…”, claro, si no conviene a su partido gobernante, porque antepone una excepción, por si acaso: “…salvo en casos excepcionales debidamente autorizados”. No sólo eso, propone para ello la creación de un “consejo estatal” (más gasto) y un registro de IA en la entidad (algo que le reclaman, como oposición a nivel nacional, al partido de enfrente). ¡De plano!
Cuando dice el diputado Chávez que quiere que “Chihuahua sea pionero en el uso responsable de la inteligencia artificial”, lo que hace es enviar una copia al carbón de su mensaje personal: “yo quiero ser pionero…”. Y he aquí lo que comentaba al principio de este texto: usar cualquier chiste para presentarlo como iniciativa con tal de figurar.
En realidad este caso lo rebasa a él como diputado (sólo le queda un año) y a un Congreso que, acostumbrado como otros a votar al vapor, no mirará más allá de sus narices en una agenda de esta envergadura. El par de desplantes que dos gigantes tecnológicos le han asestado al ambicioso (¿aspiracionista?) gobernador de Nuevo León, Samuel García, no han sido un paradigma para Chávez Madrid. Allá él.
Otra iniciativa de ese nivel, lo cual ya no es nuevo en el diputado –también panista– Carlos Olson San Vicente, es la que él mismo presentó esta semana para tipificar como delito la interposición de denuncias falsas en Chihuahua, como si no existieran normas que contemplen judicialmente sanciones sobre el caso, y penas de hasta once años de cárcel. Es más bien una iniciativa para reformar el artículo 314 del Código Penal del Estado para aplicar sanciones severas por ésta práctica. Revolcar las leyes para hacer que hacen es ya una práctica común en casi todo el ámbito legislativo.
En la misma pipitilla se inscribió la Comisión de Asuntos Fronterizos y Atención a Migrantes del Congreso local, encabezada por la diputada expanista de MORENA, María Antonieta Pérez, para elevar el monto de la franquicia aduanal al paso de mercancías sin el pago de impuestos, “con la intención de fortalecer la economía de las y los mexicanos”. La propuesta fue realmente entregada por Movimiento Ciudadano y esperan votarla el próximo martes.
También Rosana Díaz, diputada de MORENA, presentó otra cosa que se supone ya existia: una iniciativa para crear una ley al mérito cultural y artístico de Chihuahua. ¿En serio? Dice la experiodista de Televisa Juárez que con este proyecto se pretende “fortalecer la memoria histórica”, pero no se acuerda, o quizá lo ignora, que hace dos años el que esto escribe y otros ciudadanos propusimos a sus colegas honrar la trayectoria de uno de los suyos (me refiero a su afinidad partidaria), el profesor Antonio Becerra Gaytán, pero nunca tuvimos respuesta de parte de la fracción parlamentaria a la que pertenece la comunicadora hoy. En cambio, como pequeño homenaje escribí un artículo a propósito de la presentación del más reciente libro del maestro Becerra Gaytán, Una vida en la insurgencia.
El que se voló la barda fue el diputado panista Arturo Zubía Fernández al presentar una iniciativa para que “las personas trabajadoras del Estado puedan recibir permisos laborales con goce de sueldo cuando acudan voluntariamente a donar sangre o sus componentes”. Su plan ni siquiera abarca a todos los trabajadores, en general, sino a los del Estado.
La verdadera pena la sufrieron quienes confiaron en que la exduartista y hoy diputada de MORENA (primorenista) Brenda Ríos les solucionaría sus problemas en una ventanilla equivocada. La diputada, casada con el ferviente exfuncionario duartista y exdiputado del PRI, Alex Lebarón González, quiso utilizar un discurso incendiario para acusar al prianismo legislativo (¡vaya desmemoria!) porque este bloque del Congreso despreció su propuesta de atender de manera urgente la falta de servicios básicos en la Colonia Agrícola Francisco Villa.
Se llevó a la gente al Congreso y salieron decepcionados. Cualquier militante de la izquierda tradicional de Chihuahua le hubiese recomendado que un tema de esa naturaleza no se toca en esas puertas y que a veces hay que derribarlas. Pero ella es de la nueva ola del izquierdismo light que campea en MORENA y parece no estar dispuesta a ensuciarse las manos, aunque parece que ya está estudiando el manual, cuando les recriminó a los de su expartido, hoy barco mermado, que “no podemos hablar de defender la patria si la patria no llega en forma de servicios y derechos. La patria no es un eslogan; es agua en la llave, saneamiento que funciona y calles transitables”.
En fin, que estamos frente puros rounds de sombra de nuestro flamante Poder Legislativo, de políticas sin contenido, erráticas, insustanciales; en una guerrita de iniciativas que ocupan el tiempo que debiera estar empleado para mejores y nobles causas, verdaderamente inherentes a esa instancia de los poderes estatales.
Es cuánto.


