Cesar Patricio Martínez
En mi libro El crimen sí paga, con apoyo documental, narro la corrupción y delincuencia de Patricio Martínez durante su gobierno chihuahuense de 1998 a 2004. Es un libro ya agotado y en espera de una segunda edición. Lo he hecho llegar a muchos sitios y personas, algunas insospechadas.
En algún momento, hace ya veinte años, se intentó enjuiciar al exgobernador políticamente y se malogró por decisión de una mayoría priista de diputados en una legislatura local de la que fui integrante.
Patricio Martínez se defendió con uñas y dientes y practicando patéticamente el ridículo. En su defensa se auto comparó con Cesar, el legendario dictador vitalicio asesinado en el senado romano y dijo, como tenor que alcanza el Do de pecho:
“Pero Cesar tenía que morir…”, bla, bla, bla.
Patricio no recibió puñalada alguna ni daga que se manchara. Con el tiempo el PRI lo convirtió senador de la república donde no hizo más que dormir y acrecentar su estatura trepando a una reja de manzanas en plena asamblea legislativa.
De su panteón romano pasó a alguacil inmobiliario en el municipio de Chihuahua que durante tres años depredó.
Para él no hubo puñales ni anales que lo narraran.


