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El corazón de un mundo sin corazón

A todas las víctimas de la masacre en El Paso, Texas

A mi querida amiga Martha Legarreta

“Me incendian y yo debo ser el infierno”, dijo Jorge Luis Borges. De los dientes para afuera, líderes políticos y religiosos con poder se solazan declamando que un mundo mejor es posible, que la humanidad encierra en sí misma una dignidad y sobre todo una esperanza, que la redención de hombres y mujeres va a llegar. 

La realidad con terquedad va por un camino diverso, diferente o contrario. Hay momentos en que el optimismo que soporta elevadas promesas parece ausentarse de manera definitiva, dando paso a un mundo sombrío, marcado por la depredación, la locura, el desprecio por los valores supremos que en la palabra escrita y vacía son convergencia y fines con unidad de propósito. En todo el planeta se instala el odio como basamento del poder, la economía, y no faltan los defensores de la guerra, que a final de cuentas solventan la degradación por el abandono de las mejores expresiones que fomentan la realización individual y colectiva. El status quo habla de barbarie, fiereza y crueldad que camina a contrapelo de lo que entendemos por cultura y civilización. No está de más afirmar que ahora ni estos conceptos tienen un solo significado.

La masacre xenofóbica sucedió, con dolo y premeditación, precisamente donde los mexicanos dieron asiento al paso del norte, resaltando que es producto de una herida clavada en nuestra historia y marcada por una frontera impuesta por un río, para nosotros Bravo y para ellos Grande, un lugar por donde hay que pasar. Se trata de un suceso ominoso de dimensiones mundiales, que pegará fuerte tanto en los Estados Unidos como en México por muchos años, subrayando ausencias y resaltando que mucho hay que cambiar para que impere la razón y se recuperen los fundamentos que dieron origen a sendos estados, diversos y soportados en divisas políticas originales y compartidas.

El sábado 3 de agosto trajo a mi memoria la poesía del peruano César Vallejo, doliente y bien construida. De “Los Heraldos Negros” tomo estos versos:

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma. ¡Yo no sé! 

Son pocos; pero son. Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte. 

Discrepo empero –el tiempo histórico así me lo ha marcado– que esos golpes ya no suelen ser escasos. Su multiplicación es constante y abarca prácticamente todas las civilizaciones conocidas. Son más crueles, además, porque en un mundo en el que la ética sin dolor impera (y no creo, desde luego, que deba lacerar ni el cuerpo ni el espíritu) fácilmente se cae en el vacío, el olvido, como si el sacrificio de vidas humanas ya fuera algo ordinariamente evanescente. Quienes tienen poder se empeñan en que estas tragedias pasen con extrema facilidad al olvido. No puede ser de ninguna manera, no podemos aceptarlo y se necesitan muchos gritos de rebeldía y acción para que tan pronto nos incendien, caigamos en el conformismo de autoconcebirnos como el infierno mismo, acostumbrados al fuego que todo lo destruye. 

Desde esta espacio, y desde luego haciéndome cargo del duelo compartido con todos y todas las víctimas, seres queridos, familiares y amigos, elevo mi solidaridad humana y afirmo que el luto nos tiñe por igual. Que el derecho encuentre sus mejores instrumentos para establecer las penas contra los responsables, que no se olvide de las condiciones que hacen posible estos dolorosos sucesos, que terminen los discursos de odio y se cancelen las aberrantes disposiciones, carentes de todo aliento jurídico sostenible, que hacen del empleo de las armas algo tan sencillo como tener las suficientes monedas para hacerse de ellas. Hablo del conservadurismo extremo que se abate sobre los Estados Unidos, hoy al frente de Donald Trump, un gobernante demencial e impulsor, con su discurso de odio, del drama imborrable que hoy ocurre.

Mi solidaridad es para todos y todas, como ya se dijo, pero la cercanía personal y humana con la artista chihuahuense Martha Legarreta me impele a una reflexión final, tras la muerte de su hermana María Eugenia Legarreta Rothe, víctima del ataque en el centro comercial de El Paso, Texas. Al momento de trazar su vocación plástica, Martha pudo optar con facilidad por la sangre que fluye, producto de la violencia, de los pinceles al estilo de Jenny Saville, expresado en uno de sus cuadros, “Reflect” (Reflejo), empero escogió al corazón mismo como el centro de toda vida posible. 

Martha ha hecho del corazón y su humanidad el ícono que sale de su paleta de colores. Para mí, su apuesta va más allá del encuentro de una imagen más en la historia de la pintura, donde esto abunda. Pienso que es precisamente el signo prometido que hará posible una nueva humanidad. El corazón, del que lo mismo ha descreído un gran poeta como Leopardi, cuya ausencia lamentó Marx, y ha sido reivindicado por Pascal, es más, mucho más, que la simple bomba hidráulica de la que nos habló Samuel Beckett. 

Es cierto, Martha, que los seres humanos sólo soportan pequeñas dosis de realidad. A ti te ha tocado vivir en carne propia una adversidad verdaderamente enorme. Pero seguro estoy que por eso, durante muchos años, te has hecho de muchos corazones y los has prodigado en el territorio de allá y en el de aquí. Construías un camino para hacer leve un gran dolor, que inesperado llegó. Ojalá y nunca hubiera sido así. 

Recibe mi abrazo que extiendo a quienes padecen este aciago momento, a los que parece negárseles la resiliencia. 

Lo dijo Vallejo: “Hay golpes en la vida, tan fuertes. ¡Yo no sé!”.

Categorías:   AMARTEMAS

Comentarios

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    Publicado: 5 agosto, 2019 17:31

    Enrique

    Texto extraordinario.
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    Publicado: 5 agosto, 2019 22:31

    MANUEL HRRRERA HERNANDEZ

    SIN DUDA HERIDAS TAN FUERTES DIFICIL DE SANAR, MUERTES ABSURDAS, SIN ESCAPE A UN CRUEL DESTINO PROVOCADO: ESCUCHE COMO UN "ECO" E IMPAVIDO, QUE NO PODIA CREER, Y SI AHI EN ESE LEGENDARIO PX, CONSTRUIDO HISTORICAMENTE, POR MANOS MEXICANAS, Y DE TIERRAS LATINOAMERICANAS Y NATIVAS DE NORTEAMERICA. EN HISTORIAS DE SER DE HUMANIDADES QUE SE CRUZAN, DE ESTE LADO DE AQUEL LADO, EL SENTIR, HUMILLACION, OPRESION, INJUSTICIAS, MUERTES "ABSURDAS" SIN DESTINO, "ODIO ACUMULADO" POR MENTALIDADES PERVERSAS LLENAS Y CARGADAS DE LOCURA, "TRISTE HUMANIDAD"....SUBYACEN EN EL FONDO, BRAZAS DE LAS HOGUERAS NO APAGADAS, DEL DESPRECIO. Y SI UNA PROMOCION CASI INSTITUCIONALIZADA DEL "CULTO A LA MUERTE" DE QUIEN OFRENDE QUEDARA, COMO MANCHA SIN OLVIDO, AGONIA DE SUFRIMIENTO A DOS PUEBLOS, GIGANTES, IMPOTENCIA, DAÑOS PERVERSOS DE MENTES ENFERMAS INCONSCIENTES, DE TANTO ESCUCHAR, LOS ECOS DE LA ESCLUSION, DEL RAZISMO INACABADO EN PLENITUD DEL SIGLO XXI....ESTE ASUNTO NOS LLEVA A UNA REFLEXION PROFUNDA, Y QUE VALGA LA PENA TRASCENDER, PORQUE NO ES NORMAL DESDE CUALQUIER ARISTA DE LA HUMANIDAD....Y ASI LAS COSAS CHIHUAHUA ESTA DE LUTO, DUELO QUE HAY QUE GUARDAR, POR LOS CAIDOS DE SUS HIJOS DE ESTE LADO Y DE AQUEL LADO LEGENDARIO PX, ....Y HACIA ¿DONDE?...AVANZAN LAS LOCURAS DEL SR. TRUMP QUE SOLO ESTE TRISTE SER, SE LE OCURRA REELEGIRSE, POR MAS AÑOS. ¡AHORA SI QUE SU PUEBLO LE CREA!??? SUS DEMENCIALES PROPOSITOS, PORQUE FINALMENTE ESTE SOLO ES EL SIMBOLO DE LA DESIGUALDAD, DE LA INJUSTICIA, Y DE LA FALSA LIBERTAD QUE SE PROFESA EN EL DISCURSO, Y YA EN MERITO PROPIO A LOS HIJOS, HERMANOS, DEL PASO TEXAS, Y EN CHIHUAHUA Y TODO NUESTRO QUERIDO MEXICO, LEVANTAR LA PLEGARIA, LA ORACION, AL LUTO QUE NOS GUARDA, Y SI INFORMARNOS, NOS AFECTA, SOMOS UN TODO INACABADO A UN DESTINO QUE MERECEMOS MEJOR....Y ANTE ESTE DOLOR ¡SE ACABAN LAS FRONTERAS!......