A solicitud de mis vecinos de la Colonia Tecnológico, presento aquí una galería de imágenes correspondientes al parque conocido como de La Paz y que los trabajadores del municipio de Chihuahua han bautizado como El Hoyo. Ese sitio es una especie de polígono enclavado al norte de la colonia, entre las calles Metalurgia, Ahuehuete, Siderurgia y Radiotecnia. Tanto la colonia como el parque datan de 1970-71, cuando Pensiones Civiles del Estado fue dirigida por Luis Fuentes Molinar, que gestionó un crédito a quince años ante el extinto Banco de Londres y México, SA de CV, beneficiando con un crédito a tasa fija con garantía hipotecaria a un grupo de modestos empleados públicos, maestros del estado y de la universidad. Desde ese año soy vecino de este lugar donde tiene asiento hasta ahora mi casa. Pero el tema es ver a través de la lente este parque al abandono a que lo ha condenado el municipio y en particular la indolencia del departamento de parques y jardines de la ciudad.

Prácticamente en sus más de cuarenta años de “vida”, el parque ha permanecido como nació y aún peor: las peligrosas instalaciones destinadas a los niños (columpios, resbaladeros, sube y bajas, canchas destrozadas pero con logotipos del Garfio candidato, etc.) jamás se les ha puesto mano. La maleza invade todo el sitio e incluso ha brotado de los lugares en los que se puso una plancha de cemento para prácticas deportivas. Los árboles secos no han sido retirados, todos los que están no han recibido mantenimiento y por no podarlos han crecido de manera “silvestre”. Las fosas están inservibles, las mangueras a flor de tierra y se ha convertido ya en un basurero donde además algunos depositan sus escombros. El parque está surcado por un arroyo que se embovedó de manera insuficiente y fue levantado desde la tromba del 22 de septiembre de 1990. Y ya que hablamos de catástrofes naturales, la “helada” de febrero de 2011 hizo lo suyo, destruyendo no pocos árboles adultos que jamás fueron sustituidos y hoy los muñones de sus raíces dan testimonio. Los años lluviosos, como 2014, el parque se convirtió en una laguna, con desechos de todo tipo. Sume a esto las condiciones de inseguridad por falta de vigilancia policiaca, lo cual no sabemos si es mejor o peor.

En pocas palabras, desde esta perspectiva nos damos cuenta del municipio que tenemos y que atiende “prioridades” en las que no están contemplados los intereses de la comunidad, porque en este parque se representa el estado en el que se encuentran la gran mayoría de la ciudad. Puro centro histórico y nada de periferia. Quienes me invitaron a escribir y publicar la galería, casi imploran que se haga algo para remediar. Esperar no cuesta nada, aunque como sabemos Javier Garfio es el alcalde de Babia.

Duarte confunde pájaros

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Suele suceder que los malos oradores, en un afán desmedido de lirismo confundan las figuras y las metáforas que provienen de la poesía, la mitología y la retórica consagrada. César Duarte tuvo uno de estos contratiempos peñanietanos, pues pretendiendo recordar el mito del Ave Fénix, al que con brillo describe Jorge Luis Borges en su Zoología fantástica, con el muy conocido y trillado poema de Salvador Díaz Mirón en el que habla de plumajes y aves. Contando el cacique con la premisa de que tiene auditorios que le apluden lo que sea, dijo: “Desde el fondo de la inseguridad, se levanta Chihuahua como el ave fénix después de pasar el pantano” (sic que suena a recáspita). Del Ave Fénix se sabe que resurgió de sus cenizas, heredero de sí mismo. La figura precisamente a eso se refiere, al que aparentemente devastado o destruido emerge para prolongarse en una nueva edad de regeneración. Pero conjeturo que no quiso hablar de cenizas porque las mismas siguen ahí íntegras, en una sociedad hoy prácticamente inerte y que no se repone ni de la depredación, un proyecto industrializador que precarizó el trabajo, particularmente de las mujeres, el feminicidio y la violencia que se prolonga hasta nuestros días. Cenizas a las que ha aportado el calderonismo con el apoyo del PRI, las aministraciones del PRI y el crimen organizado prohijado por todos los que han tenido las riendas de la nación.

Resulta curioso que a la sequedad de las cenizas él adose un pantano. Le pareció más húmedo en el desierto y hasta probablemente más potable. Y es muy probable que lo que haya querido decir es que su plumaje pasó por ahí, sin impregnarse de mácula y hedor alguno. No es para menos si estimamos que es el lotero más exitoso de frontera.

Suele suceder que este tipo de oradores cometen estos dislates que mueven a risa y a vergüenza ajena. Mejor sería que, hablando de aves, hubiera cantado aquella estrofa de la canción Ya vamos llegando a Pénjamo, de Rubén Méndez: …Su gran variedad de pájaros / que silban de puro júbilo

Miguel Salcido: cuando crecen los enanos

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Metidos de lleno en la futurología más barata de la que suelen vivir las columnejas periodísticas, ahora la clase política quiere imprimir a la deliberación pública la temática de la gubernatura por la que están dispuestos a sacrificarse no pocos. Bajo el lema de que “dos años son dos años”, están dispuestos a lo que sea aspirantes de baja ralea. Y hablo de algunos priístas que probablemente ya se frotan las manos para consignar en su currículum el haber sido efímero titular del poder Ejecutivo que propone el cacicazgo. Si chico el cargo, también chicos los personajes. Ya se dividen en los que aspiran a un quinquenio y a los que quieren engrandecer su hoja de servicios sin interesarles para nada ciclos más complejos donde se puedan atender los intereses de la sociedad. En otras palabras, a algunos enanos ya les crecieron las piernas, y entre ellos estos futurólogos mencionan a José Miguel Salcido Romero como uno de los “destapados”.

Bueno es recordar que este oscuro personaje de la justicia en Chihuahua tiene antecedentes que no está de más que se conozcan en una esfera más amplia. De familia priísta, su padre fue senador de la república por obra y gracia de un dedazo de Miguel De la Madrid Hurtado, del que fue condiscípulo. Cualquiera podría pensar que estaríamos hablando de un priísta que viene desde la cuna. Pero no es así, se trata de un conservador que en la etapa de ascenso del panismo, local y nacionalmente, empezó a mutar de piel y trabó alianzas profesionales con cuadros de ese partido, que le allanó su tránsito inicialmente hacia cargos en órganos electorales y particularmente a la magistratura del Tribunal Estatal Electoral, del que finalmente fue, en medio de no pocas traiciones, el presidente que se vio beneficiado cuando por estricto paisanaje se convirtió al duartismo priísta. Para él eso significó simplemente quitarse una camiseta y enfundarse en otra; de paso daba gusto a su padre.

En el cargo jurisdiccional electoral la jugó como juez y parte. Para nadie es un secreto que ya en plena era duartista asesoraba y cabildeaba asuntos para acrecentarle las mejores opciones al PRI. La traición es su fuerte, y en este caso traicionó a la institución en la que debió haber sido imparcial. Hizo méritos suficientes y ascendió. El disimulo, además, es su fuerte, como lo es también el hacer valla por donde va a pasar algún hombre o mujer con poder, palaciego, entonces.

Se ha propalado, como si eso interesara a la democracia real, que alguna relación lo ata a Peña Nieto, y eso se muestra como credencial. Empero, Miguel Salcido Romero está manchado por su complicidad con el duartismo, que le abrió primero la magistratura a la Sala de Control Constitucional, por cierto muy costosa para el volumen de asuntos resueltos (durante su estancia no creo que haya sobrepasado un dígito), pero como trampolín para dar un golpe al poder Judicial y convertirlo en un cuerpo de favorecidos por el cacicazgo. A eso le llamaron “oxigenación”, pero realmente fue enrarecimiento del ambiente, porque la falta de independencia de jueces y magistrados, la ausencia de profesionalismo y preparación brillan como notas distintivas en la judicatura, y todo mundo sabe que en Chihuahua se litiga con la enorme desventaja de que hay intereses privilegiados con sentencias anticipadas, aunque anden de la greña con el Derecho y la justicia. En la elección de hace un par de semanas asignó cargas electorales a los funcionarios judiciales en vulgares labores de acarreo para el PRI.

Como las carreras hacia la cúspide del poder en México se construyen con disciplina cómplice, con abyección, con simulación, con entreguismo, Miguel Salcido sabe que ya cuenta con la hoja curricular suficiente, y más si Peña Nieto le ha guiñado un ojo y es paisano del cacique. Él se ve a sí mismo completo, así sea para dos inservibles años, que lo mismo sería un quinquenio. Y esto, si llegase a ser posible, nos hablaría muy claro, pero muy claro, de la elasticidad a toda prueba de la columna vertebral de los priístas del corte de Héctor Murguía; el proclive torturador de niños, Enrique Serrano; las féminas senatoriales. Lilia Merodio y Graciela Ortiz; y hasta del muy sarandeado Marco Adán Quezada. Y es que se trata de un PRI que a falta de políticos recurre a los faranduleros del corte de Tony Meléndez.