Mienten, todos mienten
Ante el silencio y la abulia de las instituciones electorales hay un proceso de campañas políticas anticipadas, rigurosamente sancionables. En ellas participan prácticamente todos los aspirantes y sus partidos.
A fin de engañar a la sociedad, o mejor dicho al cuerpo ciudadano, la mentira retórica es la herramienta que más se utiliza. Estos políticos de Chihuahua conjugan a diario el verbo “mentir”; lo hacen irresponsablemente, defienden lo que saben que está sujeto a comprobación y sabedores del dolo de sus palabras.
Contestan a la crítica calificándola de “ataque” y son intolerantes ante la misma. El fanatismo gana cada vez más espacio, y es producto de que los principales partidos, al ejercer gobierno, se dedican a la construcción de clientelas y feligresías a través de la entrega de dádivas que se cobran posteriormente con votos pervertidos.
Miente desde la gobernadora Maru Campos, miente César Jáuregui, miente Manque Granados, miente Marco Bonilla, miente Cruz Pérez Cuéllar y miente Andrea Chávez, que le acaba de legar a Chihuahua un representante nonato. Todos mienten.
Además, prácticamente todos sabemos que la mentira está en todas partes. Entonces también son sujetos de reclamo quienes no hacen nada para contestar a la falsedad que nos envuelve y que puede terminar por aniquilarnos como ciudadanía plena.


