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Maru Campos, la corrupta

María Eugenia Campos Galván, gobernadora del estado de Chihuahua, tiene cuentas pendientes con los ciudadanos por su historial de corrupción política e impunidad. Sus alianzas del pasado, su colaboración para hacer posible la toma de protesta de Calderón, sus vínculos de negocios con la oligarquía local, la génesis de su poder a la sombra del duartismo y la obstrucción de la justicia que concitó su llegada al Poder Ejecutivo, la colocan como un ejemplo palpable de cómo se desnaturalizan las instituciones públicas para convertirlas en posición personal de privilegio para enriquecerse.

Ahora estamos en presencia del escándalo en torno a su “mansión dorada”, una versión provinciana de lo que representó la famosa “Casa Blanca” peñanietista hace unos años. Cuando este hecho sale a la luz pública por parte de un par de medios (uno nacional, otro juarense), en Chihuahua la prensa subvencionada por la gobernadora se obstina en ocultar información sobre el tema, a pesar de las evidencias expuestas.

Antes de que se publicara la construcción de la Casa Dorada, ya todos en la entidad sabíamos algo al respecto. Hoy hemos pasado a los detalles de todo tipo: lugar de la mansión, los lujos que contiene, el catálogo mobiliario europeo y hasta los datos de las redes familiares y políticas involucradas. Se puede decir que se trata de la misma casta de corruptos que han tomado a Chihuahua como territorio para enriquecerse, seguros de que la impunidad prevalecerá en su favor.

Lo divulgado hasta ahora, aunque no se haya dicho técnicamente desde un enfoque jurídico, evidencia que están presentes delitos que pueden denunciarse para que se abra una investigación y se procese a quienes están al frente o detrás de este bochornoso suceso, que denota la persistencia de la corrupción de una clase política voraz y expoliadora de la que son ejemplos Patricio Martínez, César Duarte, Javier Corral y ahora la actual gobernadora de la entidad. 

María Eugenia Campos recién presentó su Cuarto Informe de Gobierno. Lo hizo con desprecio al marco constitucional. El evento fue una reunión de familia consanguínea, afín y política. La compra de la prensa se hizo patente con más de cien planas laudatorias distribuidas en cinco suplementos encartados en los dos periódicos que circulan en el estado. 

Se trata de una gobernadora que, no obstante que va en declive, tanto el presidente nacional del PAN, el ultraderechista Jorge Romero, como la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, la también panista Kenia López Rabadán, la vinieron a recomendar como un importante activo político rumbo a la candidatura presidencial de 2030. Eso revela el déficit de liderazgos que tiene el viejo partido azul y el desconocimiento de la realidad del estado norteño –lisonja de por medio– que tienen ambos personajes.

En Chihuahua hay un ambiente de lucha por el poder al margen de lo que dispone la Constitución. Pareciera que llegar a la gubernatura del estado es el más preciado botín que puede enriquecer a una camarilla y a un solo hombre o mujer. De esto nadie se salva; ningún partido, a través de su representación congresional, está obligando a la rendición de cuentas ni a ninguna entidad por responsabilidad en el desempeño. La Auditoría Superior, además, violenta el principio universal de que auditor y auditado deben ser diferentes, porque en realidad son del mismo bando.

Lo pertinente, en congruencia con el derecho actual, es que se inicie una averiguación penal de inmediato. No lo hará la clase política en general. Tampoco veo en el horizonte una asociación civil o ciudadana que lo esté considerando; y esto es más que lamentable porque, siendo omisos al respecto, lo que se siembra al final es desaliento, demostrando que cuando un personaje con poderío comete estos desmanes, porfía de que nada sucederá a continuación. Es, pues, el reino de la impunidad.

Ojalá con el tiempo, en el caso concreto, esto tome el curso debido, y que la gobernadora pague sus deudas pendientes con la justicia y la responsabilidad pública. 

Empero, hay un tema que me gustaría agregar: ¿en qué están pensando los gobernantes del tipo de Maru Campos?, ¿en dónde tienen puesta la mirada?, ¿cuál es el objeto de sus aspiraciones? Feuerbach, un viejo y olvidado filósofo alemán, dice que en un palacio se piensa de otro modo que en una cabaña.

En este caso Maru Campos está construyendo su propio castillo kafkiano al que no cualquiera puede ingresar porque es un lugar reservado y especial, sobre todo divorciado de la realidad que le circunda. Entonces, Maru está pensando en ella, no en sus representados. 

A tanto llega su miseria que recurre al expediente personalísimo de decir que su marido, Víctor Cruz Russek, fallecido recientemente, le heredó esa finca porque quería “regalársela a su vieja”. Pretende que ignoremos que su esposo fue por muchos años uno de los proveedores automotrices favoritos del gobierno del estado, que la historia misma del bien inmobiliario transpira corrupción. No es, siquiera, una historia como la de Romeo y Julieta.

Pero, más allá de eso, veamos que lo que Campos Galván tiene como preocupación central es su lujosa casa y sus propiedades, su triunfo patrimonial en la vida, producto de su posición política y gubernamental. Los invitados de la clase política y oligárquica acudirán y disfrutarán del palacio y el castillo para que se sepa quién es quien, y atestiguarán que Maru Campos ya es una de las suyas. En otro términos, vivir en una sociedad del vacío, aunque afuera del residencial Bosques de San Francisco todo sea inseguridad, crisis, marginación y miseria.

Es lamentable, por otra parte, que se recurra a la viudez como un motivo que concita compasión. No imagina que hoy existen quienes, como algunos filósofos, consideran a esta como una virtud bajo sospecha. En todo caso, estamos en presencia de un tema que Balzac, el gran escritor francés, trató bajo el rubro de la fisiología del matrimonio

En fin, la clase política a la que ahora pertenece Maru Campos huele a corrupción. Es deseable que lo que se ha develado públicamente no quede en mero ruido. Los medios que han revelado el caso le han prestado un gran servicio a la comunidad, pero las denuncias formales están pendientes.