En las épocas de naufragio de las tiranías, los peores personajes emergen a la superficie como los corchos en el agua. Ayer Sergio Belmonte Almeida se convirtió en el enésimo director de Comunicación Social del cacicazgo duartista. Se trata del nuevo censor. Antes de él ocuparon el cargo Carlos Carrera (el arquitecto del sexenio), luego Juan Ramón Flores, como portajamón del régimen, a continuación se pusieron de moda las botas y el cinto pitiado con Hugo Hernández, luego llegó Federico Guevara (porro y hoy casamentero duartista), para finalizar con el nombramiento de Belmonte Almeida. Sin duda se trata de un reacomodo para favorecer la campaña de Enrique Serrano manejando el presupuesto respectivo. Como antecedente habrá que decir que este oscuro personaje, salido del oficio de la transa, ha tenido como ocupación la protección con dinero fiscal de los políticos priístas de Ciudad Juárez.

Belmonte Almeida nació en el seno de una familia ligada a la CNC, por tanto no le es extraño ni el manejo corporativo ni la calidad de testigo en el tráfico inmobiliario en el Valle de Juárez. Inútil será que se busque algún antecedente que lo haga brillar medianamente por sus trabajos periodísticos en algún medio. Eso no es lo suyo. En cambio, la prepotencia y el manejo de dinero para embutes y chayotes sí se le da, digamos que no magistralmente, pero bien sabido es que el lubricante llamado dinero abre puertas, teclea computadoras, gana periodistas para la causa corruptora y todo lo que usted pueda agregar en las peores prácticas del periodismo pestilente. En un gobierno encabezado por un corrupto delincuente, es lógico que al frente de Comunicación Social esté un personaje del tipo del que ayer protestó ante Mario Trevizo, la voz ronca del cacique.

Revisando archivos periodísticos, abundantes por cierto, encontramos notas ejemplares que dan cuenta del pasado del nuevo funcionario duarteserranista. Vea usted:

En 2009, la columna Ráfagas de El Heraldo de Chihuahua dio a conocer que el IMSS reveló en una lista de beneficiadas con guarderías subrogadas sin ningún criterio el nombre de Verónica Lozano, esposa del entonces coordinador de Comunicación Social del municipio de Juárez, Sergio Belmonte; Lozano aparecía como socia de una guardería en la frontera con ingresos mensuales fluctuantes en 350 mil pesos. Al mismo tiempo, Lozano era impulsada por Belmonte para la dirección de Ciencias Políticas y Sociales de la UACH en Ciudad Juárez.

A vez el portal digital La Red Noticias dijo que en 2010 Belmonte fue arrestado por negarse en dos ocasiones a comparecer ante el par de denuncias presentadas en febrero de ese año por el entonces regidor Leopoldo Canizales, priísta por cierto, por las irregularidades detectadas en el ejercicio del Presupuesto de Egresos del 2009 del ayuntamiento de Juárez. Canizales señala alteraciones en los movimientos financieros del ejercicio anual 2009, por más de 80 millones de pesos y el nombre Belmonte salió a flote. El regidor denunció también la falsificación de su firma en el documento que contiene el balance del mes de diciembre del año 2009, motivo por el cual fueron abiertas las carpetas de investigación 3313/2010 y 5155/2010. Luego de no atender los citatorios para declarar, Sergio Belmonte fue detenido un mes después por agentes de la Subprocuraduría de Justicia de la Zona Norte para llevarlo a la Ciudad Judicial.

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Durante la detención de Belmonte. (Tomada de la red noticias).

El periódico Norte de Ciudad Juárez, informó que en septiembre de 2011 se dio a conocer que el propio Belmonte Almeida, bajo el seudónimo de Miguel Salgado Piter, mantuvo una disputa contra algunos periodistas locales a quienes, bajo su seudónimo, acusó de recibir pagos de la administración municipal, luego de divulgarse una supuesta carta de Belmonte hacia Ferriz, que entre otras cosas decía lo siguiente: “Para mí en lo personal las cosas han sido muy duras. Tengo 11 meses sin trabajar y ahora nadie me quiere abrir las puertas en los medios de comunicación, a pesar de tantos millones de pesos que les dimos a esos mal agradecidos durante tu administración. Ahora en todos lados me ven como apestado por haber trabajado en tu gobierno”.

Indicó además que en enero 2012, el entonces secretario del ayuntamiento de Juárez, Héctor Arcelús, confirmó que siete personas, entre ellas varios ex funcionarios y personas ligadas al Congreso del Estado, fabricaron una demanda en contra del alcalde Héctor Murguía por supuestos desvíos de fondos del SUBSEMUN y, entre otros, se implicó en el caso a Sergio Belmonte.

Norte también dio a conocer que en abril de 2014, Belmonte reclamó una serie de supuestas irregularidades en la Asociación de Charros de Ciudad Juárez, cuyo presidente, Leonardo Villar Calvillo (exsíndico y exdirector de Desarrollo Urbano) refutó, debido a que Belmonte no era socio de la agrupación charra, sin pagar cuotas ni asistir a reuniones.

Podríamos abundar más en archivos. Lo juzgamos innecesario por ahora, no sin subrayar que se trata de un nombramiento bochornoso, pero quizás dictado por un refrán del jurásico ballezano, que dice: Pa’ los toros del jaral, lo caballos de allá mesmo. Aunque al llegar aquí me acordé de Mika Waltari, que narró en Sinoé, el egipcio la operación quirúrgica que convierte a un toro salvaje en plácido buey de labranza.