Pérez Cuéllar compra a Eliseo Compeán en Delicias
Contra la Constitución, las leyes y las instituciones, Cruz Pérez Cuéllar mantiene campaña abierta para obtener la candidatura a la gubernatura del estado por MORENA. Él sabe que violenta las leyes, que desvía recursos del municipio de Juárez, que está en falta, y sin embargo porfía.
Es un dilatado proceso en el que hay acciones abiertas y otras soterradas. De estas últimas no se explica, y menos se transparenta, la procedencia de los recursos financieros para solventar gastos que de ninguna manera se pueden estimar de baja cuantía. La evidencia está en el despliegue mismo de una abigarrada cantidad de acciones que cuestan mucho dinero (volantes, bardas, periódicos, espectaculares, giras y personal a su mando).
El trabajo oculto que con dificultad sale a flote consiste en ir quebrando voluntades y militancias por todo el territorio del estado, lo que sin lugar a dudas significa alguna de estas cosas: ofrecimientos faltos de ética para ocupar cargos en el futuro, reparto de dinero, alentar venganzas y los más bajos intereses de políticos municipales resentidos que quieren regresar a la escena pública con poder, así sea en pequeña comunidades.
Es un trabajo hormiga. Los empleados de Cruz Pérez Cuéllar con tenacidad recorren el mapa de la entidad, realizando su ilícita y detestable acción. En realidad este ha sido un mecanismo para acrecentar el poder de MORENA, que se ha caracterizado por ser una especie de muégano en el que, sin ética política alguna, se han ido amalgamando personas y líderes, entre los que hay contradicciones irresolubles. Es la escuela que inauguró López Obrador con Claudia Sheinbaum, inspirado en las viejas formas del tapadismo priista.
Pérez Cuéllar con su trayectoria acredita que hace tiempo se incorporó a esa modalidad de hacer política electoral. Ha sido panista de cepa, dirigente estatal, jefe de la fracción parlamentaria en el Congreso local y diputado federal por ese partido. En el fondo, el color azul está en sus convicciones.
En la etapa de César Duarte recibió dinero público, cometiendo actos de corrupción que le toleró Javier Corral durante su quinquenio, no obstante que prestó sus servicios al tirano ballezano para postular su candidatura a la gubernatura por Movimiento Ciudadano, en un intento de favorecer el fraccionamiento del voto y prolongar la vida del PRI en Chihuahua. Todos sabemos que Pérez Cuéllar practica el nepotismo.
Hoy, aprovechando las redes y cercanía que construyó cuando estuvo al frente del PAN, busca dividirlo comprando líderes y realizando una campaña electoral absolutamente ilícita. Lo hace en aquellas plazas que son estratégicas para ir quebrantando al PAN, por el cual estuvo a dispuesto a morir hace tiempo.
La región de Meoqui-Delicias, reserva importante de votos panistas, está en la mira de Cruz Pérez Cuéllar; y con esa visión ya se ganó la voluntad del expanista Eliseo Compeán Fernández, quien fue un político de primera línea en esa región, ocupando cargos sucesivos de diputado local, alcalde de Delicias y diputado federal.
Compeán es de esos políticos anodinos que tienen la capacidad de advertir por dónde sopla el viento; en este caso ya apostó por cambiar su chaqueta azul por la guinda de MORENA, a quien ya le hace campaña en la persona de Cruz Pérez Cuéllar.




En esa línea, publica en su cuenta de Facebook risibles actos de campaña en favor de Pérez Cuéllar, y hasta copia el viejo modelo de los “Amigos de Fox”. Nos viene con el cuento de que “no hay nada mejor que compartir de cerca con nuestra gente” y que “hoy, los Amigos de Cruz Pérez Cuéllar visitamos esta querida colonia (se refiere a la Colonia Campesina de Delicias) para disfrutar de una convivencia llena de sonrisas, pláticas y, por supuesto, ¡muchas sorpresas y regalos para las familias!”.
Pero realmente es preocupante el cómo se está quebrantando el carácter de orden público que tienen los partidos, para dar paso a las más viles y miserables acciones, sólo acometidas por gente que tiene como común denominador a la política como traición, y aquí hay dos: Pérez Cuéllar y Compeán.
Mientras tanto, el PAN pinta bardas con la leyenda “¡Amor por Chihuahua!”.


