Ignacio Mier: las miserias de MORENA
El arribo de Ignacio Mier Velazco a la coordinación de la bancada morenista en el Senado de la república muestra rasgos de la miseria del oficialismo en el poder. A los adherentes al partido guinda se les llena la boca de gusto cuando cuestionan al viejo régimen y al PRIAN, pero no tienen ojos para ver que no pocos cartuchos quemados de esos partidos militan y ocupan cargos relevantes en las estructuras de las Cuatroté.
En este aspecto, Mier es un ejemplo que no tiene desperdicio. Es un priista y empresario poblano que se adhirió a MORENA sin más proyecto que escalar cargos de poder público, que observó que ya jamás obtendría por el PRI, en un estado como Puebla que había mutado, primero al PAN y luego a MORENA, con el desastre de Miguel Barbosa.
Con el colapso de los partidos tradicionales, el oportunista Mier supo que no había más camino que MORENA, y ahí lo cobijaron (lo purificaron, según la narrativa lopezobradorista), como a muchos otros de igual pelaje.
Un priista, pues, ya es el pastor de la bancada morenista al sustituir a otro expriista como Adán Augusto López Hernández.
Como priista aprobó en su momento el FOBAPROA, que tanto combatió López Obrador, sin que eso se observe hoy en su hoja de servicio para escalar a la jefatura senatorial. A partir de 2006, como algunos reptiles, empezó a cambiar de piel, y en 2017 ingresó formalmente a MORENA con un cargo ya preparado como delegado en el estado de Durango.
Está marcado por su calidad de plurinominal que tanta comezón le provoca a la presidenta Sheinbaum. Y a partir de ahí, en 2020, se le nombró coordinador del grupo parlamentario de MORENA en la Cámara de Diputados.
Ya con esas tablas aspiró a la candidatura para gobernar Puebla y fue derrotado desde las internas por Alejandro Armenta Mier, quien hoy ocupa al Poder Ejecutivo poblano. No le satisfizo el resultado electoral y se insubordinó porque, además, fue colocado en el tercer lugar de la encuestas para ese cargo, lo que exhibió el nivel de aceptación que tiene en su propia tierra. Además, lo hizo cuestionando a una mujer que había quedado en segundo lugar después de Armenta. Se mantuvo en su calidad de senador, y ahora es el nuevo pastor de la cámara alta.
La conclusión, sin ápice de duda, es que para prosperar políticamente en MORENA no es mérito haber sido de izquierda, pero sí cualidad primordial el haber sido un destacado prianista. ¡Qué miserias!


