Columna

Gilberto Loya: la mentira como política

Gilberto Loya, el secretario de Seguridad Pública del Estado, ilusoriamente se ha lanzado por la candidatura del PAN a la gubernatura. Esta columna estima que es una aventura que, aparte de inútil, será muy costosa. Seguramente está gastando su sueldo y probablemente hipotecando la casa. Es un heroísmo azul, pintado de azul, como dice la canción.

Lo que hemos visto en las paredes son mensajes como los siguientes: “A GIL ízate… Lo YA!”, sea lo que sea que signifique esto y la ingenua pretensión de que eso marque la política estatal.

Desperdiciaría su cara si tratara de marcar su senda por algo que no tenga que ver con alguna película de gángsters. Pero eso es lo de menos.

En un recorrido por la ciudad de Cuauhtémoc me topé con uno de sus anuncios espectaculares, y ahí sí me llamó la atención su propaganda, a saber, sin puerto ninguno. Dice Gilberto Loya que él sí puede hablar de resultados en materia de seguridad.

Las cifras, el rango en el que se encuentra Chihuahua en materia de seguridad, lo desmienten categóricamente. Y sí creo que puede hablar de la materia para darnos cuenta de que se construye un elefante blanco en Ciudad Juárez con la Torre Centinela; también de sus inútiles viajes internacionales, y no se diga cuando se viste con traje prusiano para cuidar las espaldas de la gobernadora.

Loya no tan sólo demerita la política y al gobierno al que dice servir, sino que contribuye a caricaturizar la crisis en la que se debate el partido por el que aspira a incursionar en los procesos electorales, particularmente en su pretensión de ser candidato a gobernador.

Todavía no se instalaba este gobierno cuando Loya compareció ante los medios para anunciar que se retiraba a la vida familiar, luego de su papel como secretario de Seguridad en el municipio. Ya se había arriesgado mucho y la familia lo esperaba en casa. Tres Doritos después no sólo asumió el cargo que hoy ostenta, sino que quiere escalar a la cima local más alta de la entidad.

Así son sus compromisos.