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Carta abierta al fiscal César Jáuregui

Estimado César Jáuregui:

Leí tu declaración en los medios sobre el escándalo del Crematorio Plenitud en donde afirmas que los jueces deben tener conciencia. Con esa frase cuestionas que un juzgador federal haya liberado al único acusado que había en este caso, que a mi ver, en su conjunto, demuestra la profunda crisis que padece la justicia en el estado de Chihuahua, y en general en la república.

Difícil es entender que tantos y tantos cadáveres se acumulen en un crematorio, a ciencia y paciencia de las autoridades involucradas.

Más allá de lo que signifique la relación entre la conciencia de un juez y la ley vigente –lo que no aclaras de ninguna manera–, la noticia me recordó lo que ha sucedido con una faceta del caso de corrupción política en torno a César Duarte, a quien se le abrió un expediente penal desde septiembre de 2014 que aún no termina en todas las implicaciones que mostró y que a mí, en lo particular, me orilla al escepticismo completo sobre el desempeño de los encargados de la justicia en el país y en el estado.

Como recordarás, a lo largo del tiempo que tienes ocupando la titularidad de la Fiscalía, en diversos momentos me he entrevistado contigo para ver el destino de esa denuncia penal, tan elemental como informarme si hay un número de carpeta, y de existir esta, qué actuaciones han engrosado la investigación, si es que la hay, porque precisamente lo que trato de lograr es informarme debidamente en mi calidad de denunciante desde el lejano año de 2014 y bajo una administración priista y dos del partido al que perteneces, porque no creo que estés en condiciones de negar que el quinquenio pasado se le abona al PAN.

Te he de decir que confié en que me podrías proporcionar la información, como a cualquier ciudadano, y como es tu deber; esto, en mérito de que algún día como diputados tratamos de enjuiciar políticamente por corrupción a Patricio Martínez García. Reconozco que esa confianza fue una ingenuidad de mi parte.

Cansado de las dilaciones que tú mismo estableciste en el tiempo, interpuse un amparo ante la justicia federal, y en ese empeño estoy para saber, a través del expediente Duarte, el grado de impunidad que se vive en el estado de Chihuahua y al abrigo de la Fiscalía del Estado.

Como autoridad responsable en el amparo que solicité, rendiste tu “informe previo” en estos términos:

“Con fundamento en los artículos 138, 140 y demás relativos de la Ley de Amparo en vigor, expreso que nos encontramos imposibilitados para afirmar si es cierto o no el acto reclamado por la persona quejosa, ya que hasta el momento con la información que proporciona la misma no es posible determinar si efectivamente fue presentada la denuncia que señala en su demanda de amparo, por lo que, sería pertinente que en todo caso la persona quejosa exhiba una copia de la denuncia que refiere, para estar en condiciones de determinar si es cierto o no el acto reclamado, ya que ello facilitaría la búsqueda y en su caso, la localización del escrito de denuncia, pues véase que no señala en dónde fue que supuestamente presentó la misma, ya que, la Fiscalía General del Estado para el ejercicio de sus atribuciones se encuentra organizada en un sistema de regionalización y especialización y se integra por diversos órganos y unidades administrativas, lo anterior de conformidad principalmente con base en los artículos 1, 3 y 5 de la Ley Orgánica de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua.

No obstante lo anterior, me permito informar que se llevó a cabo una búsqueda de la denuncia referida por la persona quejosa, en las bases de datos y archivos con los que cuenta la Dirección General Jurídica, así como la Dirección de Asuntos Penales y Amparo; de igual manera, se requirió la información a la Fiscalía de Distrito Zona Centro, a la Fiscalía Especializada en Control, Análisis y Evaluación, a la Dirección de Análisis Financiero, así como a la Dirección de Integración y Evaluación de Información Delictiva, lo anterior mediante oficio FGE-4C.4/1/5266/2025, las cuales informaron que no localizaron la denuncia a que alude la persona quejosa; así mismo me permito informar que, en estas mismas áreas se realizó una diversa consulta vía telefónica, atendiendo a que mediante el aludido oficio se solicitó la información de referencia respecto al día veintitrés de septiembre de dos mil catorce y en la segunda ocasión, se solicitó la aludida información pero en relación al día veinticuatro de septiembre de dos mil catorce”.

A la luz de tus recientes declaraciones en el sentido de que los jueces han tener conciencia, y en contraste con las respuestas contenidas en tu “informe previo” sobre el amparo que me ocupa, hay más que una incoherencia. No embona una cosa con la otra, porque me resulta absolutamente contradictorio una apreciación con relación a la otra.

Ciertamente en el caso Duarte no media un anfiteatro repleto de cadáveres, pero sí observo que hay una colusión del gobierno del que tu eres parte, para mantener en la secresía y la inactividad procesal el expediente de todos conocido por ser un hecho público, notorio y muy bien difundido en todas sus implicaciones.

Pienso que, en efecto, hay que tener conciencia y percatarse de los imperativos de que disponen las leyes, pero la conducta que yo observo aquí me habla muy claramente de la complicidad de este gobierno con César Duarte. Y si eso lo medimos en términos de conciencia, tengo para mí que careces de la misma para reprocharle a otros en lo que sin duda estás en falta.

Para mí, la complicidad es evidente, y la desmesura de negar lo obvio, lo demuestra. Aún así, seguiremos adelante, pero ya prescindiremos de tu vana y sesgada intervención, sobre todo ahora que “encontraste” una candidatura.

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Anexo evidencias fotográficas de la denuncia que la Fiscalía General del Estado no ha «encontrado»: