Columna

Cae Adán Augusto; ni que ‘juera’ para tanto

Ni que juera para tanto, le diría el famoso cantante popular Chava Flores a los viudos chihuahuenses de Adán Augusto López Hernández. Son dos o tres, no más: Javier Corral Jurado, que necesita afianzar su feroz fe de converso hacia la Cuatroté; y, ya diestro en la lambisconería, Juan Carlos Loera De la Rosa.

Frente al poder presidencial –y extrapresidencial– que despacha en Washington, muy poco se puede hacer, por una parte. Por la otra, no es, ni con mucho, la primera vez que defenestran a un politicastro que se escuda en el padrinazgo y en la delincuencia. Ejemplos en la vida política mexicana hay muchos, desde el Virreinato hasta la Cuatroté. Lamentablemente se quedan en simples ajustes de cuentas.

Corral Jurado, senador postizo por la voluntad de Claudia Sheinbaum, presuroso, no aguantó las ganas de presentar sus cortesanas y plañideras palabras de circunstancia; y además, como es muy avezado en tecnologías de la comunicación, lo hizo de viva voz a través de un reel que subió a las redes sociales y a bordo de una lujosa camioneta. Quería que su voz se escuchara en Palenque.

En el video mismo se sintetiza lo siguiente:

“Adán Augusto López Hernández es un político profesional, ha sido un operador político eficaz, un gran negociador parlamentario, leal a la 4T y a la presidenta de la república, mi reconocimiento a su trabajo como Coordinador Parlamentario en este primer tramo de los trabajos legislativos del Senado de la república”. ¡Recáspita!

Pero hay más, cuando dice:

“(El grupo de los) senadores (de) Morena decidió que el nuevo coordinador sea Ignacio Mier Velazco, un legislador lúcido, con gran pericia política, experimentado en el diálogo con otras fuerzas políticas, celebro y felicito la decisión”. 

No está de más decir que Mier tiene una larguísima historia en el PRI, el mañoso PRI del estado de Puebla. 

Pero habría que esperar, porque el tabasqueño anda en las goteras de la cárcel, y probablemente hasta entonces Javier Corral hasta las venas se corte.

Por lo pronto, el expanista echó su gato a retozar y hasta nos anunció que ya vienen los jueces sin rostro a empeorar más la justicia en el país.

Con más barrio, Juan Carlos Loera se limitó a decir que Adán Augusto le deja muy alta la vara a su reemplazo Ignacio Mier, demostrando de paso que es un político arcaico que aún no sabe que el metro sustituyó a la vara desde hace mucho. Ni que juera para tanto.

Más recatada, Andrea Chávez lamentó la salida de Adán Augusto, pero felicitó a Mier, lo que traducido en el argot político no es más un mensaje de abyecta disciplina, al más puro estilo priista de antaño. Feliz, dijo que lo recibirá en territorio electoral.

Parafraseando a Chava Flores, tengo en mi casa a Adán Augusto (¡Ah, jijo!) / Y ahora donde lo meto / Pero como ya dijo la Cuatroté / Murió, murió, murió.