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Monreal o el arte de escurrir el bulto

A algunos políticos encumbrados les da por escribir durante el tiempo que ocupan cargos. En realidad cuentan con amanuenses que trabajan por ellos y así pretenden “lucir” como intelectuales, como sujetos que tienen buen manejo de la pluma. 

Entre ellos se encuentra el senador Ricardo Monreal, de raíz priísta que suele aflorar hasta el tronco, que se lanzó a escribir en el diario Milenio sobre los sucesos de Culiacán. Si tuviera una brizna de decencia, bien podría haberse traducido en un acto de auto contención, de silencio. La república se lo hubiera agradecido más. Pero como hay que estar en la vitrina, hablar de los hechos de la coyuntura, no perdió la oportunidad para “salir” a la palestra a decir algo, aunque esto fuera una simple evasión de la realidad y, más allá que esto, una estupidez. 

Afirma que en el futuro, cien o mil años qué importan, se recordará el suceso culichi como el día en que se salvó la república y la humanidad. Bueno, casi casi. 

Con senadores así, para qué queremos república.

Categorías:   Columna

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