En recuerdo de Porfirio Muñoz Ledo
Hoy en la Ciudad de México recordarán a Porfirio Muñoz Ledo a tres años de su fallecimiento. El merecido homenaje estará en un escenario de la Colonia Del Valle de la alcaldía Benito Juárez. La convocatoria llegó a nosotros vía el politólogo Irán Moreno, representante de la Fundación de Estudios Económicos y Sociales Progresistas.
No tengo menos que felicitar a los promotores de esta iniciativa, que seguramente contribuirá a preservar la memoria de uno de los actores políticos más importantes de nuestro país, un personaje de primera línea, y sobre todo tener presente su legado, que enriqueció el anhelo de construir un México en el marco y las coordenadas de un sistema democrático, hoy por hoy manchado por sus detractores en el poder.
Seguro estoy que los oradores retomarán la obra y la personalidad de Muñoz Ledo para hacer un balance necesario. Será inexcusable el hablar de la ruptura de finales de la década de los ochenta del siglo pasado, para someterla a un examen que nos diga si la transición a la democracia fracasó, porque su consolidación ha sido truncada, dando paso a un neoautoritarismo presidencialista, militar, corporativo y adversario de la democracia al profesar la supuesta valía de la política fincada en adversarios, que cree en un mundo binario, sólo útil a la sed de su hegemonía y dominación.
Porfirio Muñoz Ledo jamás deseó eso para México, y en los últimos años de su vida formuló críticas contundentes que hoy son un claro deslinde para definir a quienes están en el poder para perpetuarse en él a cualquier costo, en contraste de quienes luchamos con muchas dificultades buscando una nueva ruta.
Muñoz Ledo, como el Cid Campeador, sigue ganando batallas.
Me interesa, por último, referir un punto de gran actualidad: Muñoz Ledo siempre fue un apasionado de lo que sucedía en el mundo y compartía sus conocimientos con sus compañeros; en particular, pensaba la política exterior mexicana en un mundo interactuado, ajeno al provincianismo actual y a la visión insular de los gobiernos de la Cuatroté.
Cuando Muñoz Ledo estuvo presente en partidos, agrupaciones, movimientos y academias universitarias, se debatían con hondura los problemas del país, insertos en un mundo complejo, multilateral y siempre echando mano de lo mejor de nuestra historia, sin sesgos ni falsos adoctrinamientos, contra el asedio de las potencias imperiales, en particular de los Estados Unidos.
No ha mucho con su presencia se discutía de fondo; en cambio hoy el lenguaje es monocromático, errático, superficial, torpe, ignorante y patriotero. ¡Cuánto hemos retrocedido!
Empero hoy, cuando se recuerda a Porfirio Muñoz Ledo, se da un pequeño paso para recuperar lo mejor de nuestro pensamiento político y realizar acción consecuente. Parece pequeño ese paso, pero es pertinente y oportuno. Y no es poco.


