Columna

Sheinbaum y MORENA no pierden, “aprenden”

Luego de la eliminación de la selección mexicana de futbol ante Inglaterra, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo una declaración que, bien escuchada, revela un rasgo de su personalidad autoritaria que se extiende a su partido.

Dijo: “¡Ánimo! A veces se gana y a veces se aprende”. Todos sabemos que ese no es el dilema, que esa no es la primera conclusión de la derrota, que en todo caso sería: se gana o se pierde. Pero la mandataria se decanta por las ventajas que puede traer una derrota, en este caso eminentemente deportiva.

Si le damos consecuencia a esa cavilación, tendríamos que decir que para el oficialismo sólo se gana, y cuando no es así, “se aprende”, sin reconocer previamente que se fue a una competencia y se fracasó.

Parecerá mera ficción lo que se ha afirmado, pero es uno de los rasgos del nefasto lopezobradorismo que permea de principio a fin todos los discursos de la presidenta, que a veces parece la simple ventrílocua del hombre de Palenque.

Y sí, porque López Obrador nunca reconoció sufrir derrota alguna. En cambio, siempre “aprendió” a medrar de la misma. Es decir, “aprender” a cómo desconocer hechos que, nos gusten o no, están cubiertos de certidumbre absoluta.

Pongamos el ejemplo de la elección de 2012, cuando fue derrotado por el nefasto Enrique Peña Nieto, quien obtuvo, en números cerrados, 19 millones de votos, contra 15 millones del tabasqueño. Pero el caudillo no perdió, “aprendió”. Y entonces nos dijo que había tarjetas prepagadas del banco Monex y del supermercado Soriana para favorecer al priista.

Algo similar a como se hace hoy con las oficialistas tarjetas del Bienestar, porque la regla es que no se pierde, “se aprende”.

En Coahuila, en la reciente elección del Congreso local, MORENA no tuvo ningún lugar de mayoría, pero sí plurinominales. Y como no se sabe perder, “aprendió” que hay que negar el resultado y actuar en consecuencia.

Uno de los riesgos graves que está corriendo la democracia hoy es la manipulación a través de la distorsión del lenguaje. ¿Cuáles se han cometido? Van algunos ejemplos: el descarrilamiento de trenes ahora son “eventos ferroviarios”; los reiterados apagones de la CFE son igualmente “interrupciones del suministro” o “eventos operativos multifactoriales”. El percance con el T-MEC “estaba previsto”, pero no pasará nada, y más adelante, ya sin Trump, llegará un presidente bondadoso que firmará una prórroga. Pero la incertidumbre en el campo de la inversión no se toca, aunque los principales columnistas de economía coincidan en el punto.

Cuando un partido en el poder está por la hegemonía total y quiere pasar al monopolio, no nada más del poder sino de la política, no sabe ni reconoce perder, “aprende”. Y así se condujeron personajes nefastos de la historia, como Mussolini, Hitler y Stalin, por poner ejemplos externos al gran almacén de charlatanes que es América Latina.

Y ahora, con motivo de la tenebrosa captura de el Mayo Zambada hace dos años, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, dijo hoy que “alguien miente”, refiriéndose a cómo se dio esa captura en la que intervinieron agentes norteamericanos con ayuda del hijo de el Chapo Guzmán, Joaquín Guzmán López.

Y cuando esta funcionaria, que tiene bajo su control aparatos de inteligencia, debiera decirnos qué sucedió; en cambio nos viene con el garlito de que “alguien” mintió. 

Ellos no pierden, “aprenden”.