Columna

CNDH, Suprema Corte, Seguridad: morenismo en crisis

Esta semana fue pródiga en descalabros para el morenismo hecho gobierno. En la CNDH, en la Suprema Corte y en la agenda de Seguridad hubo contratiempos que, siendo de diversa naturaleza, forman parte de lo mismo, que es la incongruencia de un discurso político en el que se postula una acrisolada austeridad que sólo sirve a su retórica. 

El naufragio evidente de una institución como la CNDH, que ahora se viste de “defensoría del pueblo”; el escándalo de la compra de camionetas de lujo para los nuevos ministros en la SCJN, y el mentís que recibe Omar García Harfuch como secretario de Seguridad por el polvorín que le estalló en el Bajío, concretamente en Salamanca, Guanajuato, formaron parte de esos descalabros.

Vamos por partes. La señora Rosario Piedra, titular de la CNDH, rindió su informe de labores ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. De entrada todos los que la vimos pudimos advertir que ni siquiera sabe leer con fluidez y propiedad, lo que denota la escasa familiaridad con los problemas que se supone atiende la funcionaria, porque si así fuera hasta la resultaría en extrema facilidad improvisar observaciones y datos, o en el último de los casos, leerlos adecuadamente, no tanto para los congresistas, sino para el auditorio más amplio que está afuera, preocupado por los derechos humanos en el país.

La señora Piedra, contraviniendo la naturaleza constitucional del cargo, se empeña en sostener que encabeza una “defensoría de pueblo”, cuando hasta el nombre del organismo expresa otra visión, en una agenda tan importante, nacional e internacionalmente, como es la defensa de esos derechos. 

Ella se valió de la historia para responsabilizar a Carlos Salinas de los problemas que tenemos ahora, no obstante que ese presidente hace treinta años dejó el poder. Pero la señora piedra es ortodoxa y fiel a las enseñanzas del lopezobradorismo, donde siempre hay que tener un malo de la historia para responsabilizarlo de todos los problemas del momento.

En el informe hay cifras maquilladas, la demostración de una lentitud para emitir recomendaciones que debieran ser urgentes, como la que todavía no se emite en torno a los hallazgos del Rancho Izaguirre; el déficit en el apoyo a las madres buscadoras; el problema de las desapariciones forzadas; la ausencia respecto de la violencia que impera en el país y el silencio hacia los abusos del Ejército y la Guardia Nacional. Si nada se esperaba de Rosario Piedra cuando fue impuesta ilegalmente por López Obrador, ahora lo confirmamos.

Por su parte los ministros de la renovada Suprema Corte cayeron en profundo desprestigio y contradicción al comprar camionetas blindadas de lujo para su movilidad, que rondan en un superfluo gasto de 20 millones de pesos. Además, la compra se hizo en una agencia de proveeduría muy frecuentada durante los tiempos, precisamente, del odiado Carlos Salinas. 

Hugo Aguilar Ortiz, el presidente de la Suprema Corte quiso justificarse, pero el error e incongruencia ya se había cometido. Dijo que estaban más caras las Suburban, y hasta cometió el dislate de decir que él se puede mover en el Metro o a pie. Antes ya se había demostrado que el ritual y bastón de mando que se le entregó al asumir el cargo, costó 1 millón de pesos. En consecuencia, austeros, austeros, no son. 

Durante el sexenio de López Obrador y al inicio del de Sheinbaum estuvieron machacando con el dispendio en la SCJN y eso dio pie incluso hasta a aprobar una reforma constitucional y realizar una elección costosa y regresiva. Y miren cuál es el puerto de llegada.

Por último, Omar García Harfuch, que presume de hombre de las confianzas de Washington y que está encarrerado por la Presidencia de la república, no ha podido resolver, o al menos mitigar, la violencia del crimen organizado en el país. Sinaloa es una prueba más que evidente, y los recientes sucesos de Salamanca, donde fueron acribilladas en un campo de futbol más de diez personas, lo confirman.

Este hecho tiene el rasgo de los actos terroristas que se han visto en muchas partes del mundo, y llega muy a modo con la orientación que el presidente norteamericano Donald Trump le quiere dar al combate del crimen organizado en México. De hecho, el presunto narcotraficante recientemente extraditado a Estados Unidos, Pedro Inzunza Noriega, alias el Sagitario o el Señor de la Silla, será juzgado por seis delitos en la Corte de California, entre ellos, dos cargos de terrorismo.

Obvio es que la dependencia de García Harfuch presenta estadísticas en las que puede haber altibajos, maquillajes, alteración de datos, e incluso comunicar verdades inobjetables. Pero por encima de todo esto hay una realidad que está frente a nosotros que la sociedad sufre cotidianamente, y esa grita que la política de la seguridad continúa en el fracaso y que por más apuesto que sea Harfuch, no le da para que tengamos otra mirada sobre el grave problema de la inseguridad y la ausencia de paz. Bala mata carita.

Y no es que sólo haya sido una semana fatal; por desgracia, todo esto tenderá a agudizarse, ya que más bien el gobierno se hizo morenismo.