Cuando los propios hijos recriminan drásticamente a los padres, y sobre todo con razones, las cosas se han tornado sumamente graves. Igual le sucede hoy al PAN, cuando Ernesto Rufo cataloga como “pus” a sus compañeros de partido José Luis Lavalle, Roberto Gil Zuarth, Ernesto Cordero y Salvador Vega, prominentes políticos de ese partido que incluso han llegado a tener el control de la Hacienda federal; y todavía más, cuando se refiere a algunos en actitud prostituida por ligar con Gamboa Patrón. Quiere decir que estructuralmente el PAN, al no tener un tamizaje de sus cuadros, tolera y patrocina la corrupción, como está demostrado en muchos otros casos. 

La enfermedad del PAN se ofrece grave y su vida misma está en severo riesgo. Lo que sucede ahora habla de su posible extinción, al igual que la que afectó a la Democracia Cristiana europea. Pero no sólo están señalados los ya mencionados. Lozoya, desde su cautiverio domiciliario, está señalando a otros igual o más importantes, como Ricardo Anaya, quien presidía al partido y fue el candidato presidencial; o el gobernador tamaulipeco, que anda en apuros superlativos. Más que ocuparse de las elecciones del año que entra, el PAN tendrá que defenderse ante las agencias de justicia. Es el destino que le espera al ser el adversario complementario del PRI, sin el cual no podría vivir. 

El que está en entredicho, aunque por ahora no es mencionado, es Gustavo Madero, pues todos sabemos que estuvo en las decisiones, no obstante es presumible que por su callo empresarial y financiero se haya cuidado; pero de que prohijó a toda esa caterva, no hay duda. Es parte del mismo estercolero. 

La actual lucha federal contra la corrupción ha hecho palidecer a la que se libra en Chihuahua, pero tan corrupción es aquella como la de aquí, por lo que habría que preguntar, sin esperar respuesta obviamente, a Javier Corral y a César Peniche, cuándo se inician los procedimientos contra María Eugenia Campos Galván, seguros de que si lo hacen golpearán al PAN, y de no hacerlo, también. 

En realidad, el problema radica en que el PAN quedó atrapado en una abigarrada telaraña de la que difícilmente puede desprenderse. 

Nunca como ahora hemos estado en condiciones de realizar una anatomía profunda del régimen de corrupción e impunidad que ha imperado en México. Enhorabuena.