{"id":1241,"date":"2014-06-20T20:24:38","date_gmt":"2014-06-20T20:24:38","guid":{"rendered":"http:\/\/jaimegarciachavez.mx\/?p=1241"},"modified":"2014-06-20T20:28:30","modified_gmt":"2014-06-20T20:28:30","slug":"diego-lucero-vivir-no-es-resignarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/diego-lucero-vivir-no-es-resignarse\/","title":{"rendered":"Diego Lucero: vivir no es resignarse"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<a href=\"http:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/diego-lucero2-20jun2014.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1244\" alt=\"diego-lucero2-20jun2014\" src=\"http:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/diego-lucero2-20jun2014.jpg\" width=\"800\" height=\"667\" srcset=\"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/diego-lucero2-20jun2014.jpg 800w, https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/diego-lucero2-20jun2014-300x250.jpg 300w, https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/diego-lucero2-20jun2014-179x150.jpg 179w, https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/diego-lucero2-20jun2014-150x125.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Borges compar\u00f3, maravillosamente, la biblioteca con el para\u00edso. Creo, sin pretender complementarlo, que tambi\u00e9n tiene un rinc\u00f3n infernal. Ah\u00ed se guardan los documentos que jam\u00e1s se pueden quemar, porque contienen lo imperecedero: si se trata de arte, el que siempre va a perdurar; y si de infamias, aquellas que nunca pueden caer en el aberrante desprecio del olvido. Es la subyugante idea que nos leg\u00f3 el gran poeta y novelista Mijail Bulg\u00e1kov, v\u00edctima del estalinismo y, sin duda, uno de los m\u00e1s notables escritores del siglo XX. De \u00e9l es la frase profunda e imperecedera \u201clos manuscritos no arden\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos d\u00edas el Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, el sudafricano Christof Heyns, dio a conocer en M\u00e9xico su informe sobre esta delicada materia. Siguiendo los cartabones de la organizaci\u00f3n mundial, su trabajo refleja la observaci\u00f3n que hizo en los lugares mismos donde sucede esto, en di\u00e1logo con los familiares de las v\u00edctimas, los derechohumanistas y otros testimonios que contribuyen a dar certeza y convierten a estos documentos en instrumentos b\u00e1sicos de comprensi\u00f3n de la negra realidad. En ese informe aparece el nombre de Diego Lucero Mart\u00ednez, v\u00edctima en enero de 1972 de una ejecuci\u00f3n perpetrada por agentes del gobernador \u00d3scar Flores S\u00e1nchez. El trabajo del relator, con el que tuve la oportunidad de conversar cuando visit\u00f3 Chihuahua, me movi\u00f3 a sacar del infierno, donde nunca se quem\u00f3, el legajo que desat\u00e9 con mano firme y en el que se documenta con expedientes judiciales, recortes de peri\u00f3dico, fotograf\u00edas, manuscritos, notas de abogado, el ba\u00f1o de sangre que sigui\u00f3 al triple asalto bancario que grupos insurgentes realizaron el ya lejano 15 de enero de 1972.<\/p>\n<blockquote><p>Luchar entonces por el derecho a la vida desde una perspectiva derechohumanista, no era algo que tuvi\u00e9semos al alcance de nuestras manos. La ense\u00f1anza del Derecho estaba cerrada, a diferencia de otras partes del mundo, a la concepci\u00f3n que arranc\u00f3 con la Declaraci\u00f3n de 1948 y permanec\u00edamos anclados a un Derecho penal de ficci\u00f3n, a un Ministerio P\u00fablico y su Polic\u00eda Judicial dependiente y carente de profesionalismo, y no se diga a jueces de consigna. Pero no solo: tampoco los colegios de abogados jugaban su papel y no falt\u00f3 la mano de un oscuro n\u00facleo de penalistas que, llegado el momento, le lavaron la cara \u2013as\u00ed lo creyeron\u2013 al gobierno criminal. Era dif\u00edcil demostrar, conforme a las pautas del Derecho y las pr\u00e1cticas del litigio imperantes, d\u00f3nde quedaba instalado el abuso del poder y las consecuencias que de eso derivan. Sin embargo se logr\u00f3, mediante una enorme movilizaci\u00f3n social, probar en la conciencia ciudadana que el gobierno se hab\u00eda manchado las manos de sangre de manera cobarde, en particular al asesinar a Diego Lucero Mart\u00ednez; tambi\u00e9n a Gaspar Trujillo y Ramiro D\u00edaz \u00c1valos.<\/p><\/blockquote>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-1241 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/jaime-3.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/jaime-3-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/jaime-1.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/jaime-1-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/jaime-2.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/jaime-2-150x150.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo la ma\u00f1ana de aquel 15 de enero de 1972 mi encuentro casual con el periodista Guillermo Gallardo Astorga, director de \u00cdndice. Al igual que gran parte de la sociedad chihuahuense, estaba conmocionado por el suceso. Sin poseer mayores datos, ten\u00eda la suficiente claridad para entender que atr\u00e1s de todo se encontraba otro intento insurgente en la l\u00ednea que hab\u00edan marcado Arturo G\u00e1miz Garc\u00eda y Pablo G\u00f3mez Ram\u00edrez. Aparte de recomendarme extremar mis cuidados, me dijo que buscar\u00eda a \u00d3scar Flores S\u00e1nchez, su amigo, para pedirle que no se fuera a desatar una ola de violencia desde las instituciones y que le recomendar\u00eda que a todos los que aprehendiera con motivo de los asaltos bancarios, les iniciara un juicio conforme a Derecho y que si las sentencias llegaran al extremo de que se tuvieran que hacer viejos en la c\u00e1rcel, que as\u00ed fuera, pero que no cegara vidas; implorar\u00eda benevolencia que hiciera justicia. Conoc\u00eda bien la dimensi\u00f3n del ganadero pol\u00edtico. Gallardo Astorga era tambi\u00e9n profesor y abogado y su tesis recepcional vers\u00f3 sobre la figura de Ignacio L. Vallarta. Quiero decir: sab\u00eda de qu\u00e9 estaba hablando y de qui\u00e9nes estaba hablando: \u00d3scar Flores S\u00e1nchez, General Fernando P\u00e1manes Escobedo, Antonio Quezada Fornelli, Ambrosio Guti\u00e9rrez, Jes\u00fas Jos\u00e9 Ch\u00e1vez, Tr\u00e1nsito Ch\u00e1vez, Elizardo Gonz\u00e1lez y Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Garza, rostros del poder pol\u00edtico y militar en el estado de Chihuahua. Sus caras a los universitarios de entonces nos lo dec\u00edan todo: ven\u00edamos del 2 de octubre y el 10 de junio, efem\u00e9rides de la barbarie, y sab\u00edamos que a \u00d3scar Flores lo hab\u00eda designado Gustavo D\u00edaz Ordaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desconozco si esa conversaci\u00f3n se realiz\u00f3. S\u00e9 que sus temores se consumaron, en un momento negro de nuestra historia en el que, en contraste, brillaron los estudiantes, obreros, campesinos y colonos que no toleraron la represi\u00f3n, catalogada por la iglesia posconciliar del arzobispo Adalberto Almeida y Merino como violencia institucionalizada, que lo mismo se vio gr\u00e1ficamente con un guerrillero ahorcado contra toda posibilidad criminol\u00f3gica, y otro al que pr\u00e1cticamente se le aplic\u00f3 la ley fuga en el municipio de General Tr\u00edas. Esa violencia de Estado encarnada en \u00d3scar Flores S\u00e1nchez quiso marcar una l\u00ednea nacional contra la guerrilla cuyo lema pudo ser \u201cexterminio antes que Derecho\u201d. Ni siquiera dictadores del tipo de Fulgencio Batista procedieron de esa manera: Fidel Castro tuvo la posibilidad de defenderse y pronunciar ante sus jueces y la sociedad cubana su hist\u00f3rico discurso <i>La historia me absolver\u00e1<\/i>; luego fue a dar a una c\u00e1rcel y con los suyos march\u00f3 al exilio mexicano para reemprender la tarea insurgente. Aqu\u00ed no, la ley se homolog\u00f3 a la dr\u00e1stica decisi\u00f3n de matar, exterminar, arbitraria y extrajudicialmente. A\u00fan no llegaban los tiempos de la Guerra Sucia pero \u00e9sta ya ten\u00eda un gobernador precursor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo la certeza, al igual que otros amigos y compa\u00f1eros, que Diego Lucero fue aprehendido vivo para luego ser asesinado. Vale la comparaci\u00f3n: hasta el militar Giner Dur\u00e1n le permiti\u00f3 a \u00d3scar Gonz\u00e1lez Eguiarte y a Ram\u00f3n Mendoza \u2013tambi\u00e9n guerrilleros\u2013 una defensa eficaz y un juicio equilibrado. A Diego no se le dio la oportunidad de encarar un juicio con plenas defensas y garant\u00edas: hab\u00eda que matarlo. As\u00ed se hizo. Hablo de certeza, que significa plena posesi\u00f3n de la verdad correspondiente al conocimiento perfecto, cuya conciencia de ella permite la afirmaci\u00f3n, sin sombra de duda, con confianza plena en que dicho conocimiento es verdadero y v\u00e1lido y que basada en la evidencia supone un conocimiento comunicable y reconocible por cualquier otro entendimiento racional. No en otro estado he permanecido desde el d\u00eda que me enter\u00e9 del crimen. Aqu\u00ed unas evidencias:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Compa\u00f1eros de la guerrilla involucrados en el triple asalto vieron a Diego Lucero Mart\u00ednez detenido y vivo cuando lo trasladaban dentro de las instalaciones de la Polic\u00eda Judicial, aproximadamente a las 7 de la tarde del domingo 16 de enero de 1972. Hubo quien lo vio rodeado de polic\u00edas y en presencia del procurador Antonio Quezada Fornelli. Otros de sus compa\u00f1eros lo divisaron poco antes en un veh\u00edculo de la polic\u00eda que lo trasladaba por la calle Primero de Mayo de la ciudad de Chihuahua. Un reportero del peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior vio con antelaci\u00f3n en otra escena un recado escrito que el procurador dijo haber encontrado en los bolsillos de Diego Lucero, justo la noche del domingo que lo asesinaron y con la versi\u00f3n de que esa evidencia la hab\u00edan encontrado en una casa descubierta a los insurgentes. Ese domingo, buena parte de los televidentes del estado de Chihuahua vio a Agustin Barrios G\u00f3mez a trav\u00e9s del Canal 2 de televisi\u00f3n, de la Ciudad de M\u00e9xico, en el programa <i>Comentarios y Celebridades<\/i>, en el que el exquisito periodista inform\u00f3 a la rep\u00fablica entera que Diego Lucero Mart\u00ednez hab\u00eda sido muerto esa noche en un encuentro a tiros con la polic\u00eda. La edici\u00f3n matutina de La Prensa, de la Ciudad de M\u00e9xico (se pon\u00eda en circulaci\u00f3n a las 2:00 de la madrugada del lunes), public\u00f3 la muerte como hecho ocurrido el domingo anterior, lo que evidenci\u00f3 la falsedad del entonces procurador de que el suceso hab\u00eda acontecido entre las 2:30 y las 3:00 de la ma\u00f1ana, justo cuando ya los peri\u00f3dicos circulaban de mano en mano y todos sab\u00edamos a qui\u00e9n pertenec\u00eda el cad\u00e1ver. Por otra parte, el domicilio en donde se supone se dio el enfrentamiento, ya era conocido a trav\u00e9s de los medios como para suponer que un avezado guerrillero regresara a ese lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Heraldo de la tarde del lunes 17 de enero de 1972, inform\u00f3 que en el anfiteatro de la Escuela de Medicina se encontraba un \u201ccad\u00e1ver no identificado\u201d a la hora de cerrar la edici\u00f3n y que hab\u00eda sido victimado en la calle Jos\u00e9 Aceves 1209. Quienes \u00e9ramos estudiantes en la universidad, nos recorri\u00f3 un escalofr\u00edo al ver la foto de Diego Lucero muerto y al que hab\u00edamos conocido durante a\u00f1os como estudiante de Ingenier\u00eda Civil de la UACH y presidente de la Sociedad de Alumnos de esa escuela. Cientos y cientos ten\u00edamos ojos para identificar de manera inequ\u00edvoca lo que en la versi\u00f3n oficial de Antonio Quezada Fornelli se daba a la circulaci\u00f3n como el cuerpo inerte, r\u00edgido y torturado de \u201cuna persona no identificada\u201d. Hubo todo un montaje para ocultar un crimen. Siempre he conjeturado, por el conocimiento personal que tuve de Diego, que \u00e9l nunca les dio la informaci\u00f3n de su identidad a sus captores, torturadores y asesinos. Cavilo que hasta el \u00faltimo momento se present\u00f3 como \u201cRa\u00fal D\u00edaz\u201d, su seud\u00f3nimo, y pienso tambi\u00e9n que eso contribuy\u00f3 a que lo mataran, pues en la l\u00f3gica elemental del gobierno local, se le estigmatiz\u00f3 como un sonsacador que vino de fuera. Creo, empero, que dado el gran papel que jugaba Diego en la organizaci\u00f3n de la insurgencia armada, pudo decidir a sus captores y a la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad de Fernando Guti\u00e9rrez Barrios a su eliminaci\u00f3n preventiva. Por supuesto que sab\u00edan de su solidez, fortaleza, terquedad y claridad para continuar la lucha en la que tambi\u00e9n particip\u00f3 y que adquiri\u00f3 tintes \u00e9picos el 23 de septiembre de 1965 en Madera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su descargo y ante la presi\u00f3n c\u00edvica, \u00d3scar Flores recurri\u00f3 a conceder una licencia a Quezada Fornelli para la realizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, cuyos hilos nunca solt\u00f3 de entre sus manos y simul\u00f3 la imparcialidad que le dio un abyecto dictamen emitido por una academia de las ciencias penales, encabezado por personas cuyos nombres ni siquiera deseo escribir. Todo un bald\u00f3n para quienes creen en el Derecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Diego lo ejecutaron arbitraria y extrajudicialmente, de manera sumaria, para escarmiento de una juventud insumisa con el autoritarismo y la injusticia y para que tomara nota una sociedad que muy pronto se levant\u00f3 en protesta multitudinaria, que se ampar\u00f3 en la comprensi\u00f3n de la tradici\u00f3n liberal de las garant\u00edas individuales, sin tener en sus manos las espadas que hoy brindan los derechos humanos. Pero no fue una sociedad silente, inane. Cuando el relator Christof Heyns lo pone como un ejemplo de estas ejecuciones impunes perpetradas por el Estado, siembra el nombre de Diego Lucero en el mundo entero, para que nadie lo olvide, para que sea la <i>marca<\/i> que s\u00ed marca al partido hegem\u00f3nico de ayer y de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relator especial sostiene que es preocupante que no se hayan iniciado acciones judiciales contra la Guerra Sucia mexicana; subraya el conmovedor relato que recibi\u00f3 del hijo de Diego. Entiendo que es una deuda pendiente del Estado que corona hasta el d\u00eda de hoy la impunidad. Hay m\u00e1s tiempo que vida, dicen; \u201cy vivir no es resignarse\u201d, nos dijo, a su vez, Albert Camus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y porque lo olvidan los dictadores, hay que recordarlo: \u201clos manuscritos no arden\u201d. Qu\u00e9 pena que todos los criminales descritos ya hayan muerto y no puedan constatarlo ni, con desverg\u00fcenza, reconvenirme. Entre tanto, pareciera que todo fue una pesadilla que no logr\u00f3 borrar ni el tiempo ni la arena movida por los fuertes ventarrones del desierto chihuahuense. Diego Lucero es una marca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Borges compar\u00f3, maravillosamente, la biblioteca con el para\u00edso. Creo, sin pretender complementarlo, que tambi\u00e9n tiene un rinc\u00f3n infernal. Ah\u00ed se guardan los documentos que jam\u00e1s se pueden quemar, porque contienen lo imperecedero: si se trata de arte, el que siempre va a perdurar; y si de infamias, aquellas que nunca pueden caer en el aberrante desprecio del olvido. Es la subyugante idea que nos leg\u00f3 el gran poeta y novelista Mijail Bulg\u00e1kov, v\u00edctima del estalinismo y, sin duda, uno de los m\u00e1s notables escritores del siglo XX. De \u00e9l es la frase profunda e imperecedera \u201clos manuscritos no arden\u201d. Hace unos d\u00edas el Relator Especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, el sudafricano Christof Heyns, dio a conocer en M\u00e9xico su informe sobre esta delicada materia. Siguiendo los cartabones de la organizaci\u00f3n mundial, su trabajo refleja la observaci\u00f3n que hizo en los lugares mismos donde sucede esto, en di\u00e1logo con los familiares de las v\u00edctimas, los derechohumanistas y otros testimonios que contribuyen a dar certeza y convierten a estos documentos en instrumentos b\u00e1sicos de comprensi\u00f3n de la negra realidad. En ese informe aparece el nombre de Diego Lucero Mart\u00ednez, v\u00edctima en enero de 1972 de una ejecuci\u00f3n perpetrada por agentes del gobernador \u00d3scar Flores S\u00e1nchez. El trabajo del relator, con el que tuve la oportunidad de conversar cuando visit\u00f3 Chihuahua, me movi\u00f3 a sacar del infierno, donde nunca se quem\u00f3, el legajo que desat\u00e9 con mano firme y en el que se documenta con expedientes judiciales, recortes de peri\u00f3dico, fotograf\u00edas, manuscritos, notas de abogado, el ba\u00f1o de sangre que sigui\u00f3 al triple asalto bancario que grupos insurgentes realizaron el ya lejano 15 de enero de 1972. Luchar entonces por el derecho a la vida desde una perspectiva derechohumanista, no era algo que tuvi\u00e9semos al alcance de nuestras manos. La ense\u00f1anza del Derecho estaba cerrada, a diferencia de otras partes del mundo, a la concepci\u00f3n que arranc\u00f3 con la Declaraci\u00f3n de 1948 y permanec\u00edamos anclados a un Derecho penal de ficci\u00f3n, a un Ministerio P\u00fablico y su Polic\u00eda Judicial dependiente y carente de profesionalismo, y no se diga a jueces de consigna. Pero no solo: tampoco los colegios de abogados jugaban su papel y no falt\u00f3 la mano de un oscuro n\u00facleo de penalistas que, llegado el momento, le lavaron la cara \u2013as\u00ed lo creyeron\u2013 al gobierno criminal. Era dif\u00edcil demostrar, conforme a las pautas del Derecho y las pr\u00e1cticas del litigio imperantes, d\u00f3nde quedaba instalado el abuso del poder y las consecuencias que de eso derivan. Sin embargo se logr\u00f3, mediante una enorme movilizaci\u00f3n social, probar en la conciencia ciudadana que el gobierno se hab\u00eda manchado las manos de sangre de manera cobarde, en particular al asesinar a Diego Lucero Mart\u00ednez; tambi\u00e9n a Gaspar Trujillo y Ramiro D\u00edaz \u00c1valos. Recuerdo la ma\u00f1ana de aquel 15 de enero de 1972 mi encuentro casual con el periodista Guillermo Gallardo Astorga, director de \u00cdndice. Al igual que gran parte de la sociedad chihuahuense, estaba conmocionado por el suceso. Sin poseer mayores datos, ten\u00eda la suficiente claridad para entender que atr\u00e1s de todo se encontraba otro intento insurgente en la l\u00ednea que hab\u00edan marcado Arturo G\u00e1miz Garc\u00eda y Pablo G\u00f3mez Ram\u00edrez. Aparte de recomendarme extremar mis cuidados, me dijo que buscar\u00eda a \u00d3scar Flores S\u00e1nchez, su amigo, para pedirle que no se fuera a desatar una ola de violencia desde las instituciones y que le recomendar\u00eda que a todos los que aprehendiera con motivo de los asaltos bancarios, les iniciara un juicio conforme a Derecho y que si las sentencias llegaran al extremo de que se tuvieran que hacer viejos en la c\u00e1rcel, que as\u00ed fuera, pero que no cegara vidas; implorar\u00eda benevolencia que hiciera justicia. Conoc\u00eda bien la dimensi\u00f3n del ganadero pol\u00edtico. Gallardo Astorga era tambi\u00e9n profesor y abogado y su tesis recepcional vers\u00f3 sobre la figura de Ignacio L. Vallarta. Quiero decir: sab\u00eda de qu\u00e9 estaba hablando y de qui\u00e9nes estaba hablando: \u00d3scar Flores S\u00e1nchez, General Fernando P\u00e1manes Escobedo, Antonio Quezada Fornelli, Ambrosio Guti\u00e9rrez, Jes\u00fas Jos\u00e9 Ch\u00e1vez, Tr\u00e1nsito Ch\u00e1vez, Elizardo Gonz\u00e1lez y Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Garza, rostros del poder pol\u00edtico y militar en el estado de Chihuahua. Sus caras a los universitarios de entonces nos lo dec\u00edan todo: ven\u00edamos del 2 de octubre y el 10 de junio, efem\u00e9rides de la barbarie, y sab\u00edamos que a \u00d3scar Flores lo hab\u00eda designado Gustavo D\u00edaz Ordaz. Desconozco si esa conversaci\u00f3n se realiz\u00f3. S\u00e9 que sus temores se consumaron, en un momento negro de nuestra historia en el que, en contraste, brillaron los estudiantes, obreros, campesinos y colonos que no toleraron la represi\u00f3n, catalogada por la iglesia posconciliar del arzobispo Adalberto Almeida y Merino como violencia institucionalizada, que lo mismo se vio gr\u00e1ficamente con un guerrillero ahorcado contra toda posibilidad criminol\u00f3gica, y otro al que pr\u00e1cticamente se le aplic\u00f3 la ley fuga en el municipio de General Tr\u00edas. Esa violencia de Estado encarnada en \u00d3scar Flores S\u00e1nchez quiso marcar una l\u00ednea nacional contra la guerrilla cuyo lema pudo ser \u201cexterminio antes que Derecho\u201d. Ni siquiera dictadores del tipo de Fulgencio Batista procedieron de esa manera: Fidel Castro tuvo la posibilidad de defenderse y pronunciar ante sus jueces y la sociedad cubana su hist\u00f3rico discurso La historia me absolver\u00e1; luego fue a dar a una c\u00e1rcel y con los suyos march\u00f3 al exilio mexicano para reemprender la tarea insurgente. Aqu\u00ed no, la ley se homolog\u00f3 a la dr\u00e1stica decisi\u00f3n de matar, exterminar, arbitraria y extrajudicialmente. A\u00fan no llegaban los tiempos de la Guerra Sucia pero \u00e9sta ya ten\u00eda un gobernador precursor. Tengo la certeza, al igual que otros amigos y compa\u00f1eros, que Diego Lucero fue aprehendido vivo para luego ser asesinado. Vale la comparaci\u00f3n: hasta el militar Giner Dur\u00e1n le permiti\u00f3 a \u00d3scar Gonz\u00e1lez Eguiarte y a Ram\u00f3n Mendoza \u2013tambi\u00e9n guerrilleros\u2013 una defensa eficaz y un juicio equilibrado. A Diego no se le dio la oportunidad de encarar un juicio con plenas defensas y garant\u00edas: hab\u00eda que matarlo. As\u00ed se hizo. Hablo de certeza, que significa plena posesi\u00f3n de la verdad correspondiente al conocimiento perfecto, cuya conciencia de ella permite la afirmaci\u00f3n, sin sombra de duda, con confianza plena en que dicho conocimiento es verdadero y v\u00e1lido y que basada en la evidencia supone un conocimiento comunicable y reconocible por cualquier otro entendimiento racional. No en otro estado he permanecido desde el d\u00eda que me enter\u00e9 del crimen. Aqu\u00ed unas evidencias: Compa\u00f1eros de la guerrilla involucrados en el triple asalto vieron a Diego Lucero Mart\u00ednez detenido y vivo cuando lo trasladaban dentro de las instalaciones de la Polic\u00eda Judicial, aproximadamente a las 7 de la tarde del domingo 16 de enero de 1972. Hubo quien lo vio rodeado de polic\u00edas y en presencia del procurador Antonio Quezada Fornelli. Otros de sus compa\u00f1eros lo divisaron poco antes en un veh\u00edculo de la polic\u00eda que lo trasladaba por la calle Primero de Mayo de la ciudad de Chihuahua. Un reportero del peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior vio con antelaci\u00f3n en otra escena un recado escrito que el procurador dijo haber encontrado en los bolsillos de Diego Lucero, justo la noche del domingo que lo asesinaron y con la versi\u00f3n de que esa evidencia la hab\u00edan encontrado en una casa descubierta a los insurgentes. Ese domingo, buena parte de los televidentes del estado de Chihuahua vio a Agustin Barrios G\u00f3mez a trav\u00e9s del Canal 2 de televisi\u00f3n, de la Ciudad de M\u00e9xico, en el programa Comentarios y Celebridades, en el que el exquisito periodista inform\u00f3 a la rep\u00fablica entera que Diego Lucero Mart\u00ednez hab\u00eda sido muerto esa noche en un encuentro a tiros con la polic\u00eda. La edici\u00f3n matutina de La Prensa, de la Ciudad de M\u00e9xico (se pon\u00eda en circulaci\u00f3n a las 2:00 de la madrugada del lunes), public\u00f3 la muerte como hecho ocurrido el domingo anterior, lo que evidenci\u00f3 la falsedad del entonces procurador de que el suceso hab\u00eda acontecido entre las 2:30 y las 3:00 de la ma\u00f1ana, justo cuando ya los peri\u00f3dicos circulaban de mano en mano y todos sab\u00edamos a qui\u00e9n pertenec\u00eda el cad\u00e1ver. Por otra parte, el domicilio en donde se supone se dio el enfrentamiento, ya era conocido a trav\u00e9s de los medios como para suponer que un avezado guerrillero regresara a ese lugar. El Heraldo de la tarde del lunes 17 de enero de 1972, inform\u00f3 que en el anfiteatro de la Escuela de Medicina se encontraba un \u201ccad\u00e1ver no identificado\u201d a la hora de cerrar la edici\u00f3n y que hab\u00eda sido victimado en la calle Jos\u00e9 Aceves 1209. Quienes \u00e9ramos estudiantes en la universidad, nos recorri\u00f3 un escalofr\u00edo al ver la foto de Diego Lucero muerto y al que hab\u00edamos conocido durante a\u00f1os como estudiante de Ingenier\u00eda Civil de la UACH y presidente de la Sociedad de Alumnos de esa escuela. Cientos y cientos ten\u00edamos ojos para identificar de manera inequ\u00edvoca lo que en la versi\u00f3n oficial de Antonio Quezada Fornelli se daba a la circulaci\u00f3n como el cuerpo inerte, r\u00edgido y torturado de \u201cuna persona no identificada\u201d. Hubo todo un montaje para ocultar un crimen. Siempre he conjeturado, por el conocimiento personal que tuve de Diego, que \u00e9l nunca les dio la informaci\u00f3n de su identidad a sus captores, torturadores y asesinos. Cavilo que hasta el \u00faltimo momento se present\u00f3 como \u201cRa\u00fal D\u00edaz\u201d, su seud\u00f3nimo, y pienso tambi\u00e9n que eso contribuy\u00f3 a que lo mataran, pues en la l\u00f3gica elemental del gobierno local, se le estigmatiz\u00f3 como un sonsacador que vino de fuera. Creo, empero, que dado el gran papel que jugaba Diego en la organizaci\u00f3n de la insurgencia armada, pudo decidir a sus captores y a la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad de Fernando Guti\u00e9rrez Barrios a su eliminaci\u00f3n preventiva. Por supuesto que sab\u00edan de su solidez, fortaleza, terquedad y claridad para continuar la lucha en la que tambi\u00e9n particip\u00f3 y que adquiri\u00f3 tintes \u00e9picos el 23 de septiembre de 1965 en Madera. En su descargo y ante la presi\u00f3n c\u00edvica, \u00d3scar Flores recurri\u00f3 a conceder una licencia a Quezada Fornelli para la realizaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n, cuyos hilos nunca solt\u00f3 de entre sus manos y simul\u00f3 la imparcialidad que le dio un abyecto dictamen emitido por una academia de las ciencias penales, encabezado por personas cuyos nombres ni siquiera deseo escribir. Todo un bald\u00f3n para quienes creen en el Derecho. A Diego lo ejecutaron arbitraria y extrajudicialmente, de manera sumaria, para escarmiento de una juventud insumisa con el autoritarismo y la injusticia y para que tomara nota una sociedad que muy pronto se levant\u00f3 en protesta multitudinaria, que se ampar\u00f3 en la comprensi\u00f3n de la tradici\u00f3n liberal de las garant\u00edas individuales, sin tener en sus manos las espadas que hoy brindan los derechos humanos. Pero no fue una sociedad silente, inane. Cuando el relator Christof Heyns lo pone como un ejemplo de estas ejecuciones impunes perpetradas por el Estado, siembra el nombre de Diego Lucero en el mundo entero, para que nadie lo olvide, para que sea la marca que s\u00ed marca al partido hegem\u00f3nico de ayer y de hoy. El relator especial sostiene que es preocupante que no se hayan iniciado acciones judiciales contra la Guerra Sucia mexicana; subraya el conmovedor relato que recibi\u00f3 del hijo de Diego. Entiendo que es una deuda pendiente del Estado que corona hasta el d\u00eda de hoy la impunidad. Hay m\u00e1s tiempo que vida, dicen; \u201cy vivir no es resignarse\u201d, nos dijo, a su vez, Albert Camus. Y porque lo olvidan los dictadores, hay que recordarlo: \u201clos manuscritos no arden\u201d. Qu\u00e9 pena que todos los criminales descritos ya hayan muerto y no puedan constatarlo ni, con desverg\u00fcenza, reconvenirme. Entre tanto, pareciera que todo fue una pesadilla que no logr\u00f3 borrar ni el tiempo ni la arena movida por los fuertes ventarrones del desierto chihuahuense. Diego Lucero es una marca.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1248,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-1241","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1241","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1241"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1241\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1241"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1241"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jaimegarciachavez.mx\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1241"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}